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Los
Perdedores
Congreso
Ayer
confirmó su pésima fama. El cierre del tercer periodo ordinario
de sesiones de la 56 Legislatura fue un deplorable espectáculo de
gritos y manoteos; trasnoches autoritarios del presidente de la
mesa directiva, Rafael Candelas (Tirano Candelas), que aceptó la
presencia de policías en el salón de sesiones; y descaro de alianzas
negadas a la luz del día, pero efectivas en la penumbra de los amarres
políticos. La Cámara más plural, por su conformación partidista,
en la historia del siglo, ha sido un elemento de decepción para
los zacatecanos. No puede decirse más, salvo que si desea rescatársele
uno o dos méritos deberán mencionarse la sobada aprobación de la
ley de Educación y la reforma constitucional para hacer de Trancoso
un municipio independiente.
Jesús Cardona
Primero
perdió la dirección de Tránsito, y con ella, la confianza -de la
cual ya se dudaba-. Logra mantenerse en la nómina gubernamental
porque, si bien es pésimo como funcionario, sabe no dejarse. Es
reciclable y utilizable, pero difícil de desechar. Si está donde
está no es porque las cúpulas lo aprecien ni porque sea el mejor.
Con él sólo puede haber conveniencia o no. Fue estéril el intento
del gobierno por librarse de la piedrita mediante una investigación
por actos de corrupción. Cardona sigue ahí. Soportando con cinismo
el no ser incluido en los actos públicos, aun cuando el cargo lo
amerite. Ha tenido buenas oportunidades que no ha sabido aprovechar,
así que no sería aventurado anticipar que la tolerancia de la que
goza se agote en este 2000 que inicia.
Virgilio Rivera
Perdedor
de por sí, sus descalabros este año fueron mayores. Al inicio, una
auditoría puso al descubierto el origen de los males ampliamente
conocidos en su barco que navega haciendo agua, sin capitán, sin
dirección y una tripulación enfrentada y sin control. Evidencias:
anarquía total en la administración, manos libres para los vividores,
impunidad para los saqueadores, ausencia de legalidad. En una bancarrota
permanente, la UAZ resultó ser un rentable negocio... para sus directivos
y "dirigentes". Señalado por unanimidad como el causante, por error
y omisión, de las enfermedades endémicas padecidas por la institución:
corrupcióná y guerra intestina por intereses políticos. Y para cerrar
el ciclo, una desairada y empantanada reforma que no avanza y que
no logró despertar a la aletargada comunidad estudiantil y docente.
Tampoco prosperaron sus propósitos de adelantar las elecciones para
librarse del cargo y de separar a la secundaria de la universidad.
Magdalena Núñez
Cada
día más lejano el escaño al Senado, Magdalena dice sin embargo estar
dispuesta a acatar las decisiones del partido en el que se estrena:
el PRD. Ha prometido mucho durante este año, pero el cumplimiento
es lento mientras que la expectativa de la gente se alimenta en
exceso. Fue un mal paso haber anunciado obras co mo terminadas o
iniciadas, sin que fuera así. Tuvo el traspié de intentar "colar"
por Cabildo, como no queriendo, la aprobación del nacimiento de
un centro comercial, detalle que por meses provocó una polémica
que aún da para rato. Empezó al revés. Olvida, o no intuye, lo que
cabildear a tiempo significa. La Nena es ejemplo de inexperiencia
política. De ahí que el prometido escaño se aleje. Hay quien le
echa porras y le augura curul, cuando menos.
Alejandro Mantecón
Al
parecer se le cansó el caballo de la ilusión. O fueron demasiadas
las expectativas que generó. A saber... Será este siglo cuando Mantecón
defina, precise su acción. Es interesante, eso ni negarlo. Acaudalado,
tronante en su área de desempeño profesional, la venta de explosivos,
viaja por el mundo; éste sí que tiene negocios con Cuba y con Estados
Unidos, es decir que habla con Dios y con el Diablo (póngalos en
el orden que desee). Y a la vez, penetra con constancia en un Zacatecas
poco visto, el del semidesierto norte. Tiene relaciones muy cercanas,
por su giro de comercio, con el Ejército mexicano, y en general,
los amigos no le fallan. Trabaja. Y sin embargo, perdió. Deja la
presidencia del sindicato patronal, Coparmex, en manos de quien
lo asedió, cortándole los caminos hasta que consiguió extraviarlo.
Se creyó, al coincidir su ascenso con la llegada del nuevo gobierno,
que había allí lazo entrañable y fuerte. Pero, o a la red le abrieron
un agujero, o en definitiva no se trabajó a fondo en esa línea.
Al concluir 1998, el joven Mantecón probaba las mieles de un triunfo.
En su último invierno del siglo, hoy, tendrá que ocuparse en entender
lo que enseña el paso de las estaciones.
Jaime Guerrero
Los
hoteles en quiebra, una situación ideal para aceptar el yerro probado
de que el Estado sea un mal empresario; los restaurantes vacíos,
incluidos los de sus amigos que tras el fracaso previsto experimentaron
tremenda resaca; ocho de cada diez tiendas de artesanías, en el
centro de la capital, expendiendo "chatarra", según su propia apreciación;
y un decreciente números de turistas -+algo más?- hacen ver muy
mal al director de Turismo del estado. Pero él, si se lo preguntan,
responderá que cumple, que en todo caso el entorno no es favorable,
y si le conceden un poco más de tiempo, se lamentará por los escasos
fondos con que opera. No se le ocurre argumentar más. Y si lo piensa,
entonces no lo dice. Su más reciente promoción del estado muestra
un pay sobre un refrigerador y a un gordito con ansias de comerlo;
si comienza a preguntarse cuál es la relación de esa imagen con
Zacatecas, entonces se suma a la mayoría que opina que Guerrero
fue bien colocado aquí.
Víctor Manuel
Sánchez
Bien
haría la historia reciente en reconocer que fue él hace tres años,
desde el extranjero, quien diera el primer golpe bajo a los "dedazos"
del entonces partido oficial en la entidad. Se atrevió a ocupar
un lugar que no le correspondía, en una organización que fue forzada
a nacer antes de tiempo: la Confederación de Clubes de Zacatecanos
en Estados Unidos. Fue su labia la que convenció a los que votaron
a preferirlo a él y no al que ya estaba designado, pero contrariar
al sistema se le revirtió. Sánchez se comenzó a quedar solo con
su cargo en California. Ni lo apoyaba el gobierno en Zacatecas ni
sus representados, proceso que se acrecentó en tanto la actual fuerza
gobernante se fortalecía, aquí y allá. Su declive culminó en orquestada
destitución aquí, en su estado natal. Sus detractores no se tentaron
el corazón para nombrarlo persona no grata, con el consentimiento
expreso de aquellos a quienes sirven y de quienes pretenden servirse.
Sánchez regresó a California acabado y desacredito. Su error fue,
otra vez, oponerse al sistema, con la agravante de haberlo hecho
públicamente. Ese fue su acabose.
Gloria Eugenia González
Esta
sí que la regó, y bonito. Difícil es creer que la contralora tuvo
reales intenciones de que se juzgaran los atropellos de los exfuncionarios
y, más aún, que actúo a espaldas de sus superiores, como asegura.
En todo caso, sacrificó la confianza de la gente a cambio de tener
la del gobernador. Solita se puso la soga al cuello al decir que
no depende del mandatario para tomar las decisiones, pero que haría
cualquier cosa que éste le pidiera, así sea indebida. "El sabría
por qué lo hace y yo le tengo confianza". Ha pasado más de un año
y sobre las irregularidades en el gobierno anterior, nada se sabe.
El momento que anunciaba llegaría, efectivamente, llegó, pero más
tardó en llegar que ella en echarlo a perder. No se ganó el premio
a la tontería del año por la simple razón de que no se ha instituido,
de lo contrarioà
Alfredo González
González
Su
deporte favorito era enaltecerse. Campeón en humillar subalternos.
Líder de grupo entre los funcionarios que se sirven del cargo sólo
para beneficio propio. Portador indiscutible del suéter amarillo
de los que abusan, comenzó a resquebrajarse una vez que fue evidenciado
el abandono de las instalaciones que debía mantener en óptimas condiciones.
Luego perdió puntos en abundancia al ser
enterado quien lo contrató de su prepotencia.
La descalificación llegó al atreverse, según ha filtrado la contralora
estatal, a desviar fondos públicos e invertirlos en la unión de
crédito que hizo perdedores a cientos. Entonces se quebró el karateca.
Horacio González
Carlos
Una
intrincada historia familiar de odios, prejuicios, rechazos, infidelidades
maritales, amantes y desequilibrios mentales quedó al descubierto
con la misteriosa muerte de Elvia Lucía Nahle García. Digno de trama
para una novela político-pasional-policiaca, resultó protagonista:
principal sospechoso del asesinato de su esposa; lo hundieron los
testimonios de su familia política. Hace un año cayó en desgracia.
Policía de trayectoria, adquirió fama pública por su inclinación
a la violencia. Tras las rejas, su bandera de defensa es presentarse
como víctima de una venganza fraguada por su cuñado Arturo, coordinador
de asesores del gobernador. Errores en el proceso que lo ha mantenido
siete meses en prisión han levantado vanas esperanzas para que recupere
su libertad. Tal vez ahora se pregunta si su pecado fue ser priísta
o haberse casado con alguien que no era de su clase social.
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