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Por Alejo Garmendia
Por fin, en
más de setenta años los aficionados del Hipódromo Nacional están
viendo las carreras que merecen: altamente competitivas, con ejemplares
que no se respetan ni en la pista ni fuera de ella, con estrategias
novedosas por parte de los caballerangos; con tecnología en apoyo
del Deporte de los Reyes..
Atrás quedaron,
por fortuna, los tiempos aquellos en los que en el colmo de los
ridículos se vio a un caballo Tricolor, conocido como El Perro,
galopar solo por la pista y decir que había ganado; también, las
épocas en las que cualquier caballo ganaba sólo con decir que venía
de la cuadra Tricolor.
Hoy vemos una
carrera más competitiva, con caballos extraordinarios de otras cuadras
diferentes a la Tricolor, con los aficionados metidos a la carrera,
tanto que es el tema que hoy por hoy, es lo que más interesa en
el Hipódromo Nacional.
No importa
que el Handicap Presidencial se haya convertido en una carrera parejera
entre Chilorio Power y Crazy Fox, porque los otros caballos, aunque
galopan atrás, también animan la pista y tienen partidarios en las
tribunas.
Chilorio Power
tiene que batallar mucho porque aunque aún no gana, tampoco puede
decirse que ya perdió.
Crazy Fox tendrá
que esforzarse más porque aunque aún no pierde, tampoco puede decir
que ya ganó.
Con la sensibilidad
especial que tienen los caballos de carreras, Chilorio Power está
reforzando su equipo y por eso invitó un grupo grande de caballos
Tricolores para apoyarlo en el Handicap Presidencial. Son ejemplares
que van corriendo la carrera congresional y que en estos casos apoyan
al caballo que galopa por la pista central en el Handicap Presidencial.
En el caso de la cuadra Tricolor pusieron para cuerpear a Chilorio
a ejemplares de probada experiencia, algunos de ellos con muchas
escamas, señal clara que vienen de ese criadero de dinosaurios que
tiene la cuadra Tricolor.
Chilorio Power
necesita apretar el paso y galopar ahora sí a todo lo que da, si
no quiere ser el primer caballo Tricolor en perder un Handicap Presidencial.
Para consolidar una buena ventaja y vencer y convencer necesita
hacer mucho más de lo que ya le hemos visto. Lo primero, y lo hemos
señalado aquí mismo hace muchas semanas, recuperar su propio estilo
y alejarse de ese estilo de galope rígido y acartonado que le han
puesto algunos de sus asesores. Si lo mantiene, perderá la carrera.
Si recupera su estilo, alegre, jacarandoso y atractivo, tradicional
de los caballos de la costa noroeste del país, el caballo ganará
en Handicap.
Crazy Fox percibe
el olor a triunfo y por eso galopa con la intensidad con que lo
vemos galopar en la pista. Está aprovechando muy bien su triunfo
en la parejera de la semana pasada y trata de que los aficionados
ya lo vean adelante en la carrera y producir con ello una cascada
de apuesta a su favor que le permita ir en punta.
La verdad es
que Crazy Fox tiene la meta muy cuesta arriba por el simple hecho
de que necesita más o menos 7% de apuesta a su favor y a estas alturas
no hay de donde obtenerlas, ya que todas están colocadas, o con
él mismo, o con Chilorio Power o con Re Re Negado o con algunos
de los caballos de las cuadras menores.
Por eso Crazy
Fox quiere, primero, sacar de la pista a Re Re Negado, para captar
parte de las apuestas de ese caballo y, por otro, que alguno de
los ejemplares de las cuadras chicas lo apoye directamente y lograr
así las apuestas necesarias para ganar.
Y en ese esfuerzo,
ha intensificado su galope, con lo cual también le han aumentado
los ataques. Para no ir más lejos, los estrategas de las cuadras
rivales insisten en que el caballo no tiene un estilo definido,
sino que por sus venas circula sangre camaleónica que lo hace adaptarse
a las tribunas por dónde va pasando. Y eso le está perjudicando
porque lo presenta como un caballo sin estilo definido.
Re Re Negado,
el puntero de las cuadras chicas, quiere apretar el paso y sus caballerangos
le han programados decenas de exhibiciones. La estrategia es equivocada.
Lo que este sesentañero puede enseñar es experiencia, no intensidad;
definición en el galope, no caracoleos. Por ese camino confirmará
su derrota y su final como caballo de carreras. Si le interesa,
véalo porque luego de este Handicap no estará más en la pista. Eso
sí, no apueste por él. Es un caballo perdedor.
Entre los caballos
chicos, sigue en sobresaliente la actuación de Gallardete, que en
los belfos lleva una rosa. El galope de este caballo es de enorme
congruencia y desde ahora pronosticamos que aunque no ganará se
convertirá en un caballo ejemplo para los ejemplares que gustan
de galopar pegados al carril izquierdo, pero con sensatez. Bien
por Gallardete. Da gusto que el Hipódromo Nacional tenga estos caballos.
La cara opuesta
es Re Re Inquieto. Caballo cínico y traicionero que insiste en ser
una opción. Por fortuna, todo apunta a que perderá su registro porque
hoy por hoy, tiene menos cuatro por ciento en las apuestas, es decir,
hay aficionados que apuestan en su contra.
Y VSOP (Virgen
Santa Otro Porfirio), ejemplar talentoso y protagonista que está
fuera de su pista. Este ejemplar debiera galopar siempre en los
carriles congresionales donde nadie la hace mejor que él.
~ Handicap Capitalino ~
Cuando la ilegalidad
se apodera de un hipódromo, como sucede ahora con el Hipódromo Chilango,
las carreras pierden validez, las tribunas se desordenan y el clima
general se deteriora.
Y mientras
en el Hipódromo Nacional los esfuerzos son por hacer la carrera
más competitiva, evitar manos negras, dejar al Dueño del Hipódromo
fuera de la pista, en el Handicap Capitalino sucede lo contrario:
Los recursos
para obras del Hipódromo se utilizan en apoyo del caballo de la
cuadra de El Sol, Pejelagarto.
Quien corre
no es el caballo, sino la misma Dueña del Hipódromo.
Todas las acciones
de la administración del Hipódromo Chilango no son en favor de los
aficionados, sino del caballo.
Todavía más,
el Stud Book del Hipódromo Chilango revela que Pejelagarto no nació
aquí, no se entrenó aquí, no consume pasturas de aquí y ni siquiera
vive aquí, sino que su cuadra de residencia está en el Hipódromo
Tabasqueño.
Es decir, lo
que estamos viendo no es una carrera entre caballos de diferentes
cuadras, sino una competencia en la que la administración del Hipódromo
ha decidido qué caballo va a ganar. Es decir, la mejor imitación
jamás vista de cómo la cuadra Tricolor manejaba las carreras en
el Hipódromo Nacional.
Mientras los
caballos que están en la pista, Diamante Negro, de la Tricolor y
Tinterillo, caballo Totalmente Palacio, se ven como lampareados.
A donde se mueven, ya llegó la administración del Hipódromo Chilango.
Es decir, no
hay Handicap Capitalino, sino una determinación de la administración
de la cuadra de El Sol por conservar la pista.
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Los aficionados que quieran hacer algún comentario u observación
al Handicap Presidencial lo pueden hacer vía fax por el 5237-0752
o usar el e-mail:
handicap@economista.com.mx
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