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Síntesis Diaria
Se preguntará si el destino de Aerocaribe será similar al de Taesa.
Aunque es escuálido el porcentaje de zacatecanos que usa el avión como medio
de transporte, y a la vez, por la persistente migración, son tantos
los paisanos que vienen y van por aire, la caída de uno de los siete
turbohélices Trim de la compañía Aerocaribe, en los lindes Tabasco
y Chiapas, la noche del sábado, accidente que deja un saldo de 19
muertos, no puede ser contemplado como un cuestión ajena a la realidad
regional; menos aún porque esa línea vuela a Monterrey y a León...
Ocho meses antes, y sólo hay diferencia de un día entre una tragedia
y otra, el 9 de noviembre de 1999, un DC-9 de la compañía Taesa
se desplomó sobre una huerta de aguacates, en las proximerías de
Uruapan, Michoacán. Esa vez, el saldo fue de 18 muertos. Tras ese
derrumbe, Taesa cayó toda. El resto de los aviones de la compañía,
que por su bajas tarifas propició una revolución en el mercado de
las líneas aéreas, fueron retirados de circulación al presentarse
recurrentes fallas en otros de sus vuelos los días posteriores,
y por la consistente presión de las autoridades de aeronáutica,
que comenzaron a fijarse hasta en las manchas de los tapices de
las aeronaves...
Hoy Taesa ya no existe. Y bien se percatan de ello los zacatecanos,
quienes se cuentan entre los grupos de usuarios afectados, al no
tener más opción que pagar las tarifas de Mexicana de Aviación,
ver reducidos sus destinos en el extranjero, y sobre todo, soportar
sin más remedio los pésimos tratos, la franca patanería de los empleados
de mostrador en el aeropuerto internacional de Calera. Claro, se
sobrevive a un mal servicio en tierra; pero como se ve, rara vez
se puede interponer queja por una falla en pleno vuelo; entonces
ya sólo es posible que los deudos cobren una indemnización...
Se preguntará usted si el destino de Aerocaribe será similar al
de Taesa. Pues en que le darán un apretón a sus áreas de mantenimiento,
sin duda. Pero de allí a que la obliguen a declararse en suspensión
de pagos, al impedirle volar, dúdelo. ¿Y por qué? Pues porque muy
clarito lo dice el nombre mismo de la compañía, que es la "aerolínea
regional de Mexicana". Y bien sabe que comerse al pez grande no
es tan fácil. Menos aún porque Aerocaribe pertenece a esa controladora
de empresas aéreas conocida como Cintra, que además tiene como socios
a Mexicana de Aviación, Aerocozumel, Aeroméxico, SEAT, Aerolitoral,
Aeromexpress, Centro de Capacitación Alas de América, SABRE y Aeroperú.
Y menos, mucho menos, porque ¿sabe quién puso parte del billete
para que esa controladora existiera? Adivinó. El gobierno de la
República y los bancos que tantas veces han rescatado los mexicanos...
El detalle es que si se tapa la cloaca, cuyas aguas negras son
aviones viejos y en malas condiciones mecánicas, esta complicidad
puede calificarse de criminal.
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