En los municipios del semidesierto (Mazapil, El Salvador, Melchor Ocampo y Concepción del Oro) votó 80 por ciento del padrón, una proporción poco común en las elecciones, asegura Alfonso Oliverio Elías Cardona, diputado federal electo por el segundo distrito.
Afirma que en esos lugares hubo ocho casillas en las cuales votaron más personas que las inscritas en el padrón. Califica esto como "extraño", pues aquella es una región despoblada y con una población muy dispersa, donde tradicionalmente vota el 25 o 30 por ciento del padrón.
A este comportamiento atribuye la poca diferencia en los resultados obtenidos respecto al segundo lugar en su distrito, ocupado por el PRI -mil 714 sufragios-, mientras que en los otros cuatro distritos del estado las diferencias fueron de 13 mil y 16 mil votos.
Reconoce que esta situación fue inesperada para los perredistas, pues confiaba en que ganaría la diputación con una superioridad de siete u ocho mil votos. "El semidesierto desbalanceó nuestros cálculos", recuerda.
Además, porque "les fallaron" mil votos en Villa de Cos.
Alfonso Oliverio Elías evade mencionar la causa que originó este fenómeno. "Deduzca usted la razón", responde. Sólo destaca que fue, en cierta forma, explicable porque el voto rural está despolitizado y por lo tanto es más manipulable.
Considera que esta circunstancia sí operó en el segundo distrito, porque la votación fue más copiosa de lo que se esperaba.
Aclara que no puede aseverar que se hayan entregado despensas u otro tipo de recursos para comprar el voto, porque no le consta, pero deja la duda: "cuando el río suena, agua lleva", expresa.
Argumenta que los perredistas no denunciaron esta situación que consideraron anómala porque, dijo, corresponde al Instituto Federal Electoral (IFE) investigarlo.
Elías Cardona, quien durante años trabajó en la Sagar, y durante más de un año al inicio del sexenio fue titular de Secretaría de Fomento Agropecuario (Sefoa), menciona que parte importante de la ciudadanía entre la cual promovió el voto a su favor fueron los campesinos. Para ello, contactó con los líderes comunitarios y los amigos que tiene en ese sector, logrados en sus años de trabajo.
No obstante, Fresnillo, Enrique Estrada, Villa de Cos y Valparaíso, los municipio de mayor rentabilidad electoral, fueron los que captaron su mayor atención. Al final ganó Fresnillo, su lugar de residencia desde hace 20 años.
En Valparaíso y Villa de Cos repuntó el PRD. Admite que en el resto de los municipios el PRI tuvo mayor presencia. Describe que el voto urbano le favoreció.
Su discurso sobre el campo fue de la necesidad de revisar el TLC, porque ha dañado a los productores mexicanos. Ilustraba frecuentemente con el ejemplo de que hace años un litro de diesel costaba tres centavos y un kilo de frijol, tres pesos. Hoy, un litro de diesel cuesta cinco pesos y el kilo de frijol sigue en el mismo precio.
La explicación que daba el candidato es que antes los mexicanos éramos autosuficientes en los combustibles y hoy no. Mencionaba, de esta forma, que la política económica y agropecuaria nacional deben cambiar.
Interrogado sobre si la votación a su favor en Fresnillo fue una forma de refrendar a Ricardo Monreal, por ser su lugar de origen y municipio clave para gana la gubernatura, Alfonso Oliverio Elías reconoce que la obra del titular del Ejecutivo influyó mucho. Sin embargo, destaca que nunca pensó que por el solo hecho de ser monrealista ganaría.
Eso sí, dice que dos o tres funcionarios de la Sefoa pidieron licencia para ayudarle en su campaña. Menciona sólo a José María González, su coordinador de campaña.
Un elemento más que le dio la certeza del triunfo fueron sus propia encuesta, hecha a principios de junio, en la cual se colocaba cinco o seis puntos arriba del priísta Mario Rivera Solís en las preferencias electorales.
El sondeo fue realizado por un grupo de universitarios sólo en los municipios del centro del distrito. A los del norte no acudieron porque no tenían dinero.