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| Los clubes realizan varias labores en favor de sus paisanos, entre ellas ayudan a los recién llegados a encontrar empleo. |
Washington, DC (Notimex).- Con una membresía y presencia en constante ascenso, la penetración de los denominados clubes de oriundos y federaciones de los mexicanos residentes en Estados Unidos, parece haber alcanzado su máximo apogeo.
Así lo sugiere un estudio preparado por el Centro para Igualdad de Oportunidades (CEO por su sigla en inglés), y que menciona cómo el papel de estas agrupaciones ha superado la tradicional asistencia entre sus miembros a que se limitaban en sus orígenes.
"En muchas villas rurales de los estados a donde sus miembros envían dinero, estas asociaciones se han convertido en actores políticos", apuntó el estudio citando como ejemplos los casos de las asociaciones de Zacatecas, Guanajuato, Jalisco y Michoacán.
Bajo el título "La Frontera Fusionada", (The Melting Border), el documento cuyo autor es Robert S. Leiken, investigador de la Institución Brookings, se quedó empero corto en precisar el alcance de estas agrupaciones, cuyos orígenes se remontan a la década de los años 20.
Para 1998, los consulados mexicanos en Estados Unidos contaban con un registro de 500 de estas asociaciones, aunque probablemente muchos de los clubes no se registran, como sucede con los de oriundos del central estado de Michoacán, en la ciudad de Los Angeles.
La relación entre estas agrupaciones y los consulados ha sido buena y cordial en general, debido en mucho al apoyo que las representaciones han dado a la formación y promoción de estos clubes, cuya membresía se estima en 700 mil mexicanos.
Al hacer un repaso sobre la naturaleza de su membresía, el estudio indicó que el 60 por ciento de los integrantes provienen de zonas rurales, en su mayoría de los estados de Guanajuato, Jalisco, Michoacán, San Luis Potosi, Guerrero, Chihuahua y Zacatecas.
Aunque originalmente estas agrupaciones nacieron como clubes sociales donde sus miembros se reunían a convivir, organizar festejos cívicos y religiosos, intercambiar información sobre familiares o conocidos, su papel de hecho más diverso, activo e influyente en los últimos años.
Ahora sus acciones van desde ayudar a recién llegados a hallar empleos, reunir fondos para el traslado de muertos a sus lugares de origen, atención médica e incluso apoyar campañas gubernamentales contra políticas estadounidenses lesivas a los mexicanos.
El potencial de estas agrupaciones ha sido reconocido por autoridades en México, donde en muchos casos los gobiernos estatales han establecido nexos de colaboración para llevar beneficios a ambos lados de la frontera.
El estudio refirió el caso del gobierno de central Estado de Zacatecas, que ha ofrecido donar 125 mil dólares a fin de que las 27 agrupaciones que conforman la Federación de Clubes de Zacatecas de Chicago puedan construir este año un Centro Cultural en aquella ciudad.
Acciones como estas reflejan el eco social y político que estas agrupaciones tienen en sus lugares de origen, donde con frecuencia financian proyectos como construcción y reparación de carreteras, puentes, sistemas de agua, drenaje y hasta construir escuelas.
Algunas asociaciones han ido más allá y se han sumado a los esfuerzos de generación de empleos, creando pequeñas sociedades maquiladoras en ramos como el caso de una fábrica textil en Montelongo, estado de Guanajuato.
El impacto de acciones como estas se suma al que generan los millones de dólares que los mexicanos residentes en Estados Unidos envían a sus comunidades, y que sólo en el caso de los michoacanos se estima en mil 200 millones de dólares al año.
Pese a tales proyecciones, Leiken indicó que "muchos funcionarios mexicanos temen que estas asociaciones hayan alcanzado ya el nivel máximo de su apogeo, debido en gran medida a la naturalización de un creciente número de sus miembros".
Como ejemplo de ello citó el caso de la Federación de Zacatecas, que el año pasado enfrentó problemas para encontrar candidatas para su certamen de "Señorita Zacatecas".
Recordó que cada año es más difícil encontrar una adolescente atractiva, articulada, que hable un español decente, que tenga el tiempo e inclinación de trabajar con las comunidades y capaz de soportar las incomodidades devolver en cierta medida el pasado.
La explicación en parte, según el estudio, se debe a que mientras "la cultura estadounidense tiende atraer con fuerzas a estas jóvenes, la de sus comunidades, Zacatecas en este caso, amenaza con hacerse más remota y desaparecer".