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Síntesis
diaria
La solución
que pueda ofrecer el CEN del PRD al embrollo en Fresnillo, ¿será
confiable por justa? Recuerde que Amalia García negoció quién sabe
cuánto para obtener la presidencia de ese Comité, luego que el proceso
celebrado para elegirla fue cancelado, por fraudulento. Eso ocurrió
en 1999...
Si el Osito
quiere hacernos creer que no sabía nada de lo que iba a pasar,
o es muy ingenuo o es un cínico. Palabras más, muchas
más, fueron las que pronunció esa dama que llegó
ayer a la sede estatal del Partido de la Revolución Democrática,
como tantas otras, a reclamar por lo ocurrido en su comunidad el
domingo, durante las elecciones internas de candidatos a diputados,
presidentes municipales y delegados para la Convención Estatal.
Obvio que se refería a Luis Medina Lizalde, apodado
El Oso, dirigente estatal del PRD. Y el mensaje central
de su acalorada perorata, emitida para quien deseara escucharla,
en la plazuela Miguel Auza, pues jamás fue atendida por el
maestro en Ciencia Política por la Universidad Autónoma
de Zacatecas, era ese: Ingenuidad o cinismo. Juzgue el sabio lector...
Cierto, muy cierto que sobre Sergio Miranda, que allí
sigue, atrincherado en la segunda planta del edificio perredista,
y quien es el titular del Servicio Estatal Electoral debe recaer
la culpa primera por lo ocurrido, por la desastrosa organización
de la jornada. Pero extraña que si la generalidad lo considera
un fraude en sí mismo, ¿cómo es que se le confió
por completo la organización de la elección interna?
¿Sólo con el fin de evidenciarlo? Pues lucidos salieron
todos, ni duda cabe, incluido el líder verdadero del perredismo
zacatecano... La solución que pueda ofrecer el Comité
Ejecutivo Nacional del PRD al embrollo en Fresnillo, ¿será
confiable por justa? Para que la duda no los carcoma, recuerden
tan sólo que Amalia García debió negociar quién
sabe cuánto para obtener la presidencia de ese Comité,
luego de que el proceso celebrado para elegirla fue cancelado, por
fraudulento. Eso ocurrió en 1999... Por cierto que en esos
ayeres de vergüenza, tan similares a estos hoy de incompetencia,
se acusó al perredismo zacatecano de un manoseo mayúsculo
el día en que se votó para elegir al sucesor de Andrés
Manuel López Obrador... Oiga, pero no piense mal. Eso
que los tres precandidatos apadrinados por Felipe Monreal Huerta,
en Fresnillo, haya intentado impedir que se celebrara la elección
el domingo, es puritita coincidencia; por ésta. Ni se le
ocurra imaginar que contemplaron, con horror, que la piraña,
que no, que es delfín, Miguel Rivera Sánchez,
por ejemplo, iba a ser vapuleado por Víctor Bravo Piña
en las urnas. Así que esa providencial propuesta de negarles
el voto a los fresnillenses, por suerte desechada dos horas antes
de la apertura de las casillas, sino imaginen la que se arma, de
veras, de veritas, no crean que fue la propuesta de un grupo que
intenta, por todos los medios, de apropiarse de las decisiones mayores
en un municipio, que ni duda cabe, ya tiene cultura cívica
suficiente para percatarse de qué lado masca el cacique.
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