El Periódico de los Zacatecanos
Martes 25 de Septiembre de 2001

 PORTADA
 ZONA URBANA
 ESTADO
 NOTA ROJA
 PASO DEL NORTE
 AGUASCALIENTES
 SOCIALES
 ECONOMÍA
 DEPORTES
 COLUMNAS

 OPINIÓN

 CARTONES

 EDICION ESPECIAL
 CONOCE ZACATECAS
 
 

Ante Estados Unidos apoyo y prudencia

Genaro Borrego Estrada*

Fui electo para representar al Estado de Zacatecas en la expresión orgánica e institucional del pacto federal, es decir el Senado de la República. Los Senadores representamos a los Estados de la Federación a diferencia de los Diputados electos en distritos quienes representan a la Nación en su conjunto.
Zacatecas ha sido desde hace ya varias décadas una entidad originaria de flujos migratorios hacia los Estados Unidos de Norteamérica. Hoy existe una amplia comunidad de zacatecanos en aquel país que viven una realidad concreta y específica, la cual interactúa de múltiples maneras en otra realidad concreta y específica que es la de nuestro Estado zacatecano. En atención a ambas realidades debe cumplirse nuestro trabajo representativo en el Congreso Federal.
Por lo tanto, la relación bilateral entre ambas naciones: México y Estados Unidos de Norteamérica es un asunto de nuestro interés e ineludible competencia. Todo lo que ocurra en esta relación política y diplomática afecta en varios sentidos a nuestro Estado, a sus habitantes y a la comunidad zacatecana en el vecino país.
Los lamentables acontecimientos sucedidos en Nueva York y en Washington el fatal martes 11 de septiembre pasado, tienen y tendrán efectos trascendentes en la política exterior de Estados Unidos en general y necesariamente también en la de México. ¿En qué medida tales efectos repercutirán en la relación bilateral? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias positivas y negativas para México? ¿En qué se podría afectar nuestro Estado? ¿Cuál podría ser el efecto hacia la comunidad zacatecana en Estados Unidos? Las anteriores son apenas algunas de las interrogantes que se hacen y cuyas respuestas en buena medida dependen de las actitudes y acciones que México adopte y lleve a cabo en estos difíciles e inéditos momentos. ¿Cuál debe ser la posición de México ante el gobierno norteamericano en los actuales instantes históricos que se viven? Esta es la pregunta central. Con la respuesta -cualquiera que sea- mucho es lo que está en juego.
Mi opinión -sujeta a debate por supuesto- es que debemos evidenciar de manera contundente y clara nuestra solidaridad hacia el pueblo y gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. Son nuestros vecinos, nuestros socios y el hogar de millones de mexicanos. Lo sucedido en su contra no admite justificación alguna. Fueron víctimas de una acción criminal brutal. El terrorismo que los atacó es también enemigo de México. Es enemigo de todas las naciones y de toda la humanidad.
Sin embargo, nuestro respaldo contundente debe ir acompañado de un igualmente claro llamado a la prudencia. La respuesta norteamericana ante lo sucedido de ninguna manera sería aceptable si se dirige a emprender una guerra entre religiones, o entre civilizaciones, o entre Naciones. Afortunadamente así lo ha señalado el presidente Bush ante el propio Congreso norteamericano. Es una guerra contra el terrorismo. Por lo tanto, se trata de una guerra no convencional. Es una guerra contra una red terrorista que cometió un horrendo crimen. Es una guerra diferente. Las acciones deberán estar encaminadas en dos sentidos: castigar a los culpables (solamente a ellos) y trabajar intensamente para evitar que vuelva a suceder en ningún otro lugar del planeta. Grave error se cometería si contra las normas del derecho internacional se emprenden acciones violentas de represalia que vuelvan a costar vidas de inocentes.
Creo que las instituciones y organismos internacionales creados durante el periodo de la guerra fría deben funcionar, pues no se cuenta con otras; sin embargo, el enfoque de las resoluciones que se adopten debe ser distinto al de la lógica original, hoy inexistente, de un mundo bipolar. En estos tiempos la seguridad de nuestros pueblos ya no está amenazada por las mismas causas que en el pasado.
Es cierto que nuestros principios de política exterior plasmados en la Constitución, tales como la no intervención y la solución pacífica de las controversias son el resultado de nuestra digna tradición diplomática y de nuestras experiencias históricas, sin embargo, hay que afirmar que tales principios aplican en tratándose de conflictos entre estados-nación, y por ahora éste no es el caso. El actual es un problema distinto. Se trata de una terrible agresión a una nación, pero no perpetrado por otra nación, sino por una red de criminales terroristas.
Apoyar evidente y contundentemente a Estados Unidos de Norteamérica en este caso de ninguna manera significa violentar el cumplimiento a nuestros principios constitucionales, por el contrario es con base en ello que estamos en condición de asumir con claridad esta posición de franco apoyo. Formamos parte de la Organización de las Naciones Unidas, cuya Asamblea General hace unos días tomó por unanimidad la resolución 1368 la cual básicamente en el resolutivo 3 insta a todos los Estados miembros a apoyar en los esfuerzos por encontrar a los autores de estos atentados.
Muchas cosas pueden suceder en el futuro próximo. Nosotros debemos reaccionar y tomar posición con acierto y oportunidad en cada paso que se emprenda, guiados por nuestros principios y por la conveniencia práctica de preservar la amistad de nuestros poderosos vecinos y socios, quienes además han dado lugar y hogar a millones de mexicanos. En verdad que nuestros márgenes de posicionamiento son estrechos pero no debemos dar cabida a la equivocación, la cual pudiera tener indeseables consecuencias perjudiciales posteriores. Principios y pragmatismo ante situaciones inéditas no deben estar reñidos.
En este orden de ideas, cabe reproducir en este artículo una valiosa expresión, recientemente publicada, hecha por el destacado político estadounidense Jesse Jackson con motivo de los atentados del 11 de septiembre: #&Ahora, Estados Unidos está a prueba. Pero la prueba no es si podemos bombardear otro país; eso es fácil de hacer. La prueba es si podemos permitir que la razón reine sobre nuestro coraje y tener la certeza de que los inocentes no sean las víctimas de nuestra venganza#8. Hasta el próximo martes.

*Senador de la República


© Copyright Grupo Editorial Zacatecas, S. A. de C. V.
Avenida Revolución No. 24 Col. Tierra y Libertad. Guadalupe, Zac. (México)
C. P. 98600 Tel.y fax (4) 923-44-12
, 923-88-98
buzon@imagenzac.com.mx | www.imagenzac.com.mx
Al inicio de la página