Voto
reflexivo para el 2003
Llama
la atención la convocatoria del presidente Fox para que
el electorado, desde ahora, reflexione su voto que habrá
de definir la nueva composición de fuerzas en la Cámara
de Diputados.
Gustavo
Salinas Iñiguez
La
contienda del 2003 está a la vuelta de la esquina.
Los tambores de la guerra electoral ya comienzan a escucharse.
Todos los partidos políticos se preparan para la
gran batalla, saben la importancia que representa contar
con la mayoría de curules en disputa: Para el PRI,
en voz del nuevo Secretario General de la CNOP, Manlio Fabio
Beltrones, en las elecciones del 2003 estará en
juego la forma en que vamos a relacionarnos con el mundo
en un ambiente de libre mercado y globalización y
estará al mismo tiempo en riesgo la permanencia constitucional
de un conjunto de principios y derechos sociales que con
mucho esfuerzo los mexicanos conquistamos en el siglo XX.
Para el PAN, en según su vocero oficial, Vicente
Fox, las elecciones legislativas del año próximo
definirán el rumbo de la transición, esa es
su trascendencia; dependiendo de la opción que privilegie
el voto ciudadano sabremos si el proceso de cambio sigue
adelante o si asumimos el estancamiento o incluso el retorno
al pasado como alternativa; para tal efecto don Vicente,
despojándose de su investidura de presidente de todos
los mexicanos y en su calidad de panista converso, lanzó
un llamado para que la sociedad sea muy reflexiva y analice
muy bien las opciones.
Por su parte, el PRD también anhela obtener un buen
número de diputados, desea, en voz de su presidenta
Rosario Robles, pasar de 52 curules con que actualmente
cuenta, a 130 legisladores. De no alcanzar esta meta, correría
sangre por los arroyos del perredismo, pues la tal Chayito
ya dijo que de no obtener tal número de diputados
se cortaría la cabeza.
Los del PRD harán lo imposible para agrandar su membresía
en el Congreso, pues saben de sobra que de no lograrlo sus
posibilidades para el 2006 estarían muy limitadas.
Llama la atención la convocatoria del presidente
Fox para que el electorado, desde ahora, reflexione su voto
que habrá de definir la nueva composición
de fuerzas en la Cámara de Diputados. Más
vale que no lo haga, que no reflexione, porque si lo hace
estamos ciertos que no votará por los candidatos
del blanquiazul, por la sencilla razón de que la
sociedad se encuentra profundamente agraviada por las innumerables
mentiras y contradicciones en que de manera recurrente y
sistemática ha incurrido el presidente Fox; por las
promesas de campaña incumplidas; por la falta de
capacidad, oficio político y compromiso social de
su gabinete, por todo esto y muchas otras cosas más,
el electorado habrá de rectificar su voto para beneficiar
a otras opciones.
Afirmar que del resultado de las elecciones del 2003 dependerá
si el proceso de cambio sigue o se retorna al pasado, es,
en lenguaje de Diego Fernández de Cevallos, una vacilada,
porque a casi dos años del actual gobierno, el cambio
prometido no se ve ni se percibe por ningún lado;
lejos de ello, ante la manifiesta incapacidad del foxismo
por resolver los grandes problemas nacionales, la frustración
de gobernantes y más de gobernados comienza a sentirse
cada vez con mayor intensidad. Ante ello, resulta de lógica
elemental que la sociedad mexicana habrá de buscar
nuevas opciones, inclusive las del llamado viejo régimen,
que a decir de muchos ha resultado ser mucho mejor que el
nuevo, que de novedoso no tiene nada.
Mientras que al presidente Fox se le hace bolas el engrudo
cada vez que se mete a cocinar algún asunto de importancia
como la frustrada reforma fiscal, o el nuevo aeropuerto
alterno de la ciudad de México, otras fuerzas políticas
tratan de llenar el vacío de poder que está
dejando el foxismo.
Un gobierno como el de Fox, que sin recato alguno aumenta
de manera indiscriminada las tarifas eléctricas y
el gas doméstico; recorta arbitrariamente las partidas
presupuestarias en perjuicio de estados y municipios, pero
en cambio beneficia con 9 mil millones a grupos empresariales,
y no ejerce 26 mil millones de pesos que presupuestalmente
la Cámara de Diputados previamente había asignado
al gasto social, es un gobierno que para desgracia del país,
está destinado al fracaso, con muy pocos o nulos
márgenes de éxito.
El nuevo Secretario General de la CNOP Manlio Fabio, ve
también con preocupación el rumbo que ha tomado
el actual gobierno federal. Ha dicho la brecha que
ha abierto, entre las expectativas que creó entre
los mexicanos y los resultados que ofrece, crece diariamente.
La cortina de humo está convertida en una política
fundamental para ocultar su fracaso ante la incapacidad
de conciliación política, el gobernante ha
optado por el falso camino de reforzar su imagen de caudillo
en campaña electoral, experto en engaños y
en descalificador de sus adversarios y enemigo de los contrapesos
del poder. Este y no otro es el verdadero rostro del
hombre que el 2 de julio del 2000 engañó a
millones de electores ¿Volverá a repetirse
en julio del 2003? Ojalá y no, por el bien de México.
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Voto
reflexivo para el 2003
La
irresponsabilidad del Estado frente a la seguridad social
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