Cada
vez es más evidente la necesidad de ajustes en el área de
gobierno estatal que atiende a los paisanos avecindados
en Estados Unidos. Y ojalá se comprendiera, y sería esta
una primera modificación esencial, que las sustituciones
de funcionarios no deben obedecer a criterios de política
electoral, sino de eficacia administrativa
Será
por el lodazal provocado por las lluvias, pero la clase
política local, esa que a diario ve retratada en
los periódicos y escucha en la radio, es incapaz
de salir de un atascadero. En junio, los diputados de gordas
carteras anotaron en sus agendas un periodo extraordinario
de sesiones que se verificaría durante sus escuetas
vacaciones, es decir, entre julio o agosto. Para entonces,
suponían, habrían de aprobar tres ordenamientos:
El nuevo Código electoral del estado, la Ley orgánica
del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas y la Ley
de medios de impugnación. Terminó julio, ¿sí,
verdad? Ya comenzó agosto, luego llegará el
otoño, antes la Feria, y los integrantes de la mesa
técnica para la reforma electoral, integrada por
los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, pues pareciera
que ronca que ronca, ¿o bronca tras bronca? ¡No
han terminado ni siquiera el primer libro del Código!
En febrero se instaló la mesa para la reforma electoral.
Lo hecho en seis meses fue ratificar lo ya escrito y que
no causa disputa. Pero los temas en los que hay desacuerdo,
que en realidad son los de mayor trascendencia, apenas si
los han bordeado. ¿Periodo extraordinario? Ni lo
piensen. Porque septiembre y sus glosas ya alcanzó
a los legisladores. Los optimistas dicen que para noviembre
acaban. Pero créales. Otros prevén que la
reforma se aplicará, de ser posible, hasta 2004...
Y esa sí no se la carguen a Miguel Rivera Sánchez,
presidente el Consejo general del Instituto Estatal Electoral
de Zacatecas. Esa sí no. Porque si es un proceso,
el de la reforma electoral, democrático, entonces
la culpa se reparte... Mal y de malas, a los priístas
zacatecanos les cayó ayer la acusación de
que recibieron, el año 2000, dinero que presuntamente
desvió Rogelio Montemayor Seguy de Pemex.
Tlaxcala, Yucatán, Jalisco, Aguascalientes y Chiapas
serían las otras entidades donde se habría
repartido un total de 500 millones de pesos en apoyo de
la candidatura malhadada de Francisco Labastida Ochoa.
El asunto fue revelado por el periódico El Universal,
con base en documentación en poder del Instituto
Federal Electoral... Cada vez es más evidente la
necesidad de ajustes en el área de gobierno estatal
que atiende o debiera atender a los paisanos avecindados
en Estados Unidos. Y ojalá se comprendiera, y sería
esta una primera modificación esencial, que las sustituciones
de funcionarios no deben obedecer a criterios de política
electoral, sino de eficacia administrativa. Es grave que
prospere la idea entre los residentes en la Unión
Americana de suspender, un día por lo menos, el envío
de remesas, como ejemplar muestra de poder a los ambiciosos
funcionarios de los tres niveles de gobierno que acuden
a verlos para prometerles apoyos que luego no quedan registrados
en ninguna parte, como ocurrió en la reciente reunión
celebrada en el condado de Orange. Ayer, el gobierno de
la República constituyó el Consejo para mexicanos
en el exterior, que suple a la Oficina presidencial para
mexicanos en el exterior, que manejaba Juan Hernández.
Desvaríos como éste, golpes de timón
que son consecuencia de rencillas dentro del gabinetazo,
desalientan y confunden a los migrantes, tanto como aquí
irrita la desidia de la Secretaría de Planeación
del Desarrollo Regional o el franco activismo político
de Manuel de la Cruz.