El
12.5 por ciento de impuesto ¿sí o no?
Rodolfo
Echeverría Martínez*
El
Estado mexicano durante los años 60 fue autoritario,
lo mismo que los gobiernos que ejercieron y tuvo. De esa
forma actuaron hasta que terminó su ciclo gubernamental
con la llegada al gobierno de un presidente que no era del
PRI. Aquellos gobiernos fueron los que impusieron un impuesto
en especie a las empresas televisivas y a la radio. Las
razones para esa iniciativa fueron las de siempre: el control
de los medios de comunicación por el Estado.
La reciente decisión del presidente Fox de quitar
ese impuesto a esos medios de comunicación visual
y de radio es una medida democrática y debe ser aplaudida
por todos. Los impuestos en especie se aplican cuando los
Estados atraviesan por crisis muy agudas y no hay elementos
para que se les apliquen medidas impositivas, o sea cuando
no hay remedios y ese no era el caso entonces.
Por eso, el impuesto del 12.5 por ciento fue una imposición
autoritaria y antidemocrática del gobierno de Díaz
Ordaz ante el papel de comunicar lo sucedido durante la
crisis política de 1968 y la represión al
movimiento estudiantil de entonces. Desde entonces esa medida
fue rechazada y criticada a fondo por los periodistas de
esos medios y hoy aplauden dicha medida.
Hoy se rasgan las vestiduras los medios escritos y algunos
dizque izquierdistas en contra de la decisión presidencial
de cancelar ese impuesto en especie, pero hay una enorme
diferencia entre ser los dueños de los periódicos
y el tener las concesiones de los medios de comunicación
como la televisión y la radio y estar con la amenaza
pendiente y permanente de la cancelación de la concesión
y entregarle al gobierno un tiempo inútil como se
hacía con programa malísimos que uno eludía.
Hoy habrá un tiempo más reducido, quizás
eso ayude a mejorar los programas y aprovechar mejor ese
precioso tiempo. Lo que debe buscarse en que los monopolios
televisivos se acaben y haya mayores opciones para nuevas
alternativas. Hay que hacer una verdadera reglamentación
que impida el enriquecimiento sin control de los monopolios.
Aquí es donde tiene que actuar el gobierno para abrir
las concesiones a nuevos proyectos y solicitantes.
No se trata de enfrentar a unos contra otros, es decir,
a los medios escritos en contra de los medios visuales y
auditivos, sino que haya una verdadera transparencia en
el uso de estos instrumentos informativos; ese papel lo
debe jugar el secretario técnico del consejo de radio
y televisión que operará en las reuniones
de radio y televisión.
En fin, este tema es de mayor discusión y análisis,
pero de que la medida fue acertada lo es, así como
también es democrática. La demanda de quitar
el 12.5 por ciento a esos medios es correcta. Ahora sólo
falta amarrarles las manos a los monopolios. (Notimex)
* Analista político
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