| Dossier
Zacatecano de Artes Visuales Nazario
Espinosa, litógrafo comercial Enrique
Salinas Enríquez
 | Sin
la obra que inspira y sustenta estas líneas, su vida habría sido
tan banalmente normal como la de cualquier próspero patriarca lugareño,
pero sucede que en Zacatecas, ciudad de esplendores, la historia de la litografía
es la historia de Nazario Espinosa Araujo. Aunque ahora cualquier cromo pase
por litografía, ésta, según Larousse, es el arte de reproducir
por medio de la impresión dibujos trazados sobre piedra caliza con lápiz
graso; del griego lithos, piedra, y graphein, dibujar. Luis
Ortiz Macedo lo explica desde el principio físico-químico del rechazo
grasa-agua: El artista dibuja en la superficie de la piedra calcárea,
a base de un lápiz grasoso compuesto de cera, jabón y sebo teñidos
con negro de humo. Recubre enseguida la piedra con una solución de goma
arábiga diluida en agua acidulada. No resta pues sino la aplicación
experta de la hoja de papel sobre la piedra entintada y hacer pasar sobre ella
el rodillo de la prensa. Arte Senefelderiano, le llaman para honrar la
memoria de su inventor, Alois Senefelder (1771-1834), actor y poeta dramático
alemán que descubrió, bautizó, perfeccionó y patentó
hacia 1800 lo que sería, a juicio de Fernando Leal, el arte más
característico del siglo XIX en México.
 | Sobre
el origen de esta invención, Emilio Carrasco, maestro plástico de
Zacatecas nacido en Otumba, Méx., comenta que a fines del siglo XVIII,
en algún lugar de Italia, alguien de cuyo nombre no pudo acordarse, regentaba
unos lavaderos públicos. Tenía por hábito este personaje
dejar instrucciones a su servidumbre, escritas en la pátina de jabón
que cubría los lavaderos al secarse. Cerca había una chimenea que
depositaba hollín alrededor. Cierta vez acertó a presionar un
papel húmedo sobre uno de sus mensajes cubierto del negro polvo, y obtuvo
una impresión. Como era gente emprendedora, el lavandero capitalizó
la técnica, misma que comenzó a extenderse por Europa hasta llegar
a Alois Senefelder y convertirse en Arte. En México, la litografía
se asocia más bien con su introductor, Claudio Linati, artífice
del primer monumento litográfico nacional, como califica don
Manuel Toussaint al libro: Costumes civils, militaires et religieux du Mexique,
dessinés d,aprés nature, publicado en Bruselas en 1828.
 | En
la ciudad de Zacatecas don Nazario Espinosa, litógrafo comercial, pionero
y virtuoso del oficio, produjo un espléndido caudal iconográfico,
espejo de la sensibilidad y el estilo de la época. Nazario Espinosa
Araujo, zacatecano por derecho propio, vino al mundo el año de 1839 en
Guanajuato, Gto. y ahí vivió hasta los dieciocho de su edad cuando,
por azares de la fortuna, abandonó la carrera de ingeniero y pasó
a la ciudad de México donde cursó pintura y artes gráficas,
al parecer en la Academia de San Carlos. Hacia 1862, provisto de la edad, dotes
y capital exigibles, llegó a Zacatecas y adquirió una céntrica,
prestigiosa y medio arruinada imprenta; luego mandó construir, en el barrio
del Cobre, un amplio edificio de dos plantas adaptado especialmente a las necesidades
de una industria para impresiones de todos géneros; en la fachada de aquel
inmueble apareció inscrita esta razón social: TALLERES DE NAZARIO
ESPINOSA MOVIDOS POR VAPOR
 | Corría
1864. Desde entonces y hasta la víspera de la toma de Zacatecas, se consagró
don Nazario a consolidar una reputación de impresor con crédito
internacional, siempre al día, siempre al corriente de los adelantos
del arte litográfico, decía él. Aunque su divisa
fuese desempeñar toda clase de trabajos del ramo, la expresión
más notable de su talento corresponde al dominio de la litografía;
era, antes que todo, un consumado artífice del arte senefelderiano. En
este terreno legó una vasta variedad de imágenes que ilustran partituras,
libros, carteles, planos, boletos, etiquetas, timbres, esquelas, retratos, empaques,
acciones, membretes, etc. Medio siglo dedicó el litógrafo a cumplimentar
los servicios de impresión, encuadernación, fábrica de libros
en blanco, grabados al agua fuerte, sellos de goma, clisés y fotograbado.
Medio siglo que concluyó el fatídico 23 de junio de 1914, fecha
en que Pancho Villa tomó la plaza, y los Talleres padecieron los desastres
de la gesta. Don Nazario eligió el retiro y murió en Zacatecas
el 30 de marzo de 1919, a la edad de ochenta años. Sus restos yacen a perpetuidad
en una fosa no identificada del panteón La Purísima. Sus piedras
litográficas, adornan aún la estratigrafía del pavimento
en algunas calles de la Bizarra Capital.
 | La
historiadora del arte Anne Leyniers, opina acerca de su producción estética:
El vuelo por encima de la obra gráfica de Nazario Espinosa permite
percibir, simultáneamente, la emanación de un eclecticismo universal
y una profunda identidad mexicana. La atmósfera que envolvía el
intersticio de los siglos XlX y XX es perfectamente sintetizada gracias a la iconografía,
la temática y las técnicas. |
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