Home.
Jueves 28 de Agosto de 2003
 

Dossier Zacatecano de Artes Visuales

Nazario Espinosa, litógrafo comercial

Enrique Salinas Enríquez

Sin la obra que inspira y sustenta estas líneas, su vida habría sido tan banalmente normal como la de cualquier próspero patriarca lugareño, pero sucede que en Zacatecas, ciudad de esplendores, la historia de la litografía es la historia de Nazario Espinosa Araujo.
Aunque ahora cualquier cromo pase por litografía, ésta, según Larousse, es el arte de reproducir por medio de la impresión dibujos trazados sobre piedra caliza con lápiz graso; del griego “lithos”, piedra, y “graphein”, dibujar.
Luis Ortiz Macedo lo explica desde el principio físico-químico del rechazo grasa-agua: “El artista dibuja en la superficie de la piedra calcárea, a base de un lápiz grasoso compuesto de cera, jabón y sebo teñidos con negro de humo. Recubre enseguida la piedra con una solución de goma arábiga diluida en agua acidulada. No resta pues sino la aplicación experta de la hoja de papel sobre la piedra entintada y hacer pasar sobre ella el rodillo de la prensa”.
Arte Senefelderiano, le llaman para honrar la memoria de su inventor, Alois Senefelder (1771-1834), actor y poeta dramático alemán que descubrió, bautizó, perfeccionó y patentó hacia 1800 lo que sería, a juicio de Fernando Leal, el arte más característico del siglo XIX en México.

Sobre el origen de esta invención, Emilio Carrasco, maestro plástico de Zacatecas nacido en Otumba, Méx., comenta que a fines del siglo XVIII, en algún lugar de Italia, alguien de cuyo nombre no pudo acordarse, regentaba unos lavaderos públicos.
Tenía por hábito este personaje dejar instrucciones a su servidumbre, escritas en la pátina de jabón que cubría los lavaderos al secarse. Cerca había una chimenea que depositaba hollín alrededor.
Cierta vez acertó a presionar un papel húmedo sobre uno de sus mensajes cubierto del negro polvo, y obtuvo una impresión. Como era gente emprendedora, el lavandero capitalizó la técnica, misma que comenzó a extenderse por Europa hasta llegar a Alois Senefelder y convertirse en Arte.
En México, la litografía se asocia más bien con su introductor, Claudio Linati, artífice del “primer monumento litográfico nacional”, como califica don Manuel Toussaint al libro: “Costumes civils, militaires et religieux du Mexique, dessinés d,aprés nature”, publicado en Bruselas en 1828.

En la ciudad de Zacatecas don Nazario Espinosa, litógrafo comercial, pionero y virtuoso del oficio, produjo un espléndido caudal iconográfico, espejo de la sensibilidad y el estilo de la época.
Nazario Espinosa Araujo, zacatecano por derecho propio, vino al mundo el año de 1839 en Guanajuato, Gto. y ahí vivió hasta los dieciocho de su edad cuando, por azares de la fortuna, abandonó la carrera de ingeniero y pasó a la ciudad de México donde cursó pintura y artes gráficas, al parecer en la Academia de San Carlos.
Hacia 1862, provisto de la edad, dotes y capital exigibles, llegó a Zacatecas y adquirió una céntrica, prestigiosa y medio arruinada imprenta; luego mandó construir, en el barrio del Cobre, un amplio edificio de dos plantas adaptado especialmente a las necesidades de una industria para impresiones de todos géneros; en la fachada de aquel inmueble apareció inscrita esta razón social: TALLERES DE NAZARIO ESPINOSA MOVIDOS POR VAPOR

Corría 1864. Desde entonces y hasta la víspera de la toma de Zacatecas, se consagró don Nazario a consolidar una reputación de impresor con crédito internacional, siempre al día, “siempre al corriente de los adelantos del arte litográfico”, decía él.
Aunque su divisa fuese “desempeñar toda clase de trabajos del ramo”, la expresión más notable de su talento corresponde al dominio de la litografía; era, antes que todo, un consumado artífice del arte senefelderiano. En este terreno legó una vasta variedad de imágenes que ilustran partituras, libros, carteles, planos, boletos, etiquetas, timbres, esquelas, retratos, empaques, acciones, membretes, etc.
Medio siglo dedicó el litógrafo a cumplimentar los servicios de impresión, encuadernación, fábrica de libros en blanco, grabados al agua fuerte, sellos de goma, clisés y fotograbado. Medio siglo que concluyó el fatídico 23 de junio de 1914, fecha en que Pancho Villa tomó la plaza, y los Talleres padecieron los desastres de la gesta.
Don Nazario eligió el retiro y murió en Zacatecas el 30 de marzo de 1919, a la edad de ochenta años. Sus restos yacen a perpetuidad en una fosa no identificada del panteón La Purísima. Sus piedras litográficas, adornan aún la estratigrafía del pavimento en algunas calles de la Bizarra Capital.

La historiadora del arte Anne Leyniers, opina acerca de su producción estética: “El vuelo por encima de la obra gráfica de Nazario Espinosa permite percibir, simultáneamente, la emanación de un eclecticismo universal y una profunda identidad mexicana. La atmósfera que envolvía el intersticio de los siglos XlX y XX es perfectamente sintetizada gracias a la iconografía, la temática y las técnicas”.

NOTAS

Gabriel Durán nuevo chef del hotel Quinta Real

“Cierre de las colonias” y sorteo para elegir a la reina de la feria

Vida en casa

Sopeando LA WEB

Endulza tu vida

La novia de México reaparece

Le canta Juanga a “Mariana”

Dossier Zacatecano de Artes Visuales

 
 
 
© Copyright Grupo Editorial Zacatecas, S. A. de C. V.
Avenida Revolución No. 24 Col. Tierra y Libertad. Guadalupe, Zac. (México)
C. P. 98600 Tel.y fax (4) 923-44-12
, 923-88-98