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Jueves 15 de Enero de 2004

Descongela Bush a México y Canadá

Sergio Muñoz Bata

En la Cumbre de Monterrey, George W. Bush se reencuentra con México y Canadá, confirma su antipatía a Hugo Chávez y Fidel Castro y evidencia sus desencuentros con Brasil y Argentina..
Medir las cumbres presidenciales en términos de resultados concretos es un error. En el mejor de los casos los participantes aspiran a lograr un consenso sobre el futuro de su región. Ese fue el caso, por ejemplo, en la Cumbre de Miami en 1994. En esa ocasión, el Presidente estadounidense Bill Clinton asumió el liderazgo y comprometió a la región a buscar un tratado de libre comercio hemisférico para el año 2005.
.Cuando los mandatarios no logran crear un consenso, como sucedió en la Cumbre de Monterrey recién concluida, a la declaración final se le añaden asteriscos que documentan los desacuerdos. Y si bien es cierto que George W. Bush no logró en La Sultana del Norte el éxito que Clinton tuvo en Miami, habría que admitir también que las circunstancias no son las mismas. .Por otro lado sería un error decir que Bush no logró en la reciente cumbre sus objetivos primordiales.
.Entre telones, en las reuniones bilaterales privadas con sus dos socios de América del Norte, Bush sacó de la heladera a sus colegas el mexicano Vicente Fox y al canadiense John Martin.
.En el caso de México, el estadounidense ya había adelantado vísperas con el anuncio de su propuesta migratoria la semana pasada. En Monterrey, Bush simplemente avanzó la estrategia y convenció a Fox a unirse a las fuerzas de la coalición aliada. Eso sí, sin ejércitos.
Canadá recibió el perdón a su oposición a la guerra en Irak cuando Bush anunció que las firmas de negocios canadienses podrán participar en la búsqueda de contratos para la reconstrucción de Irak.
Menos alentador fue el avance con el resto de los países. Porque es evidente que el liderazgo latinoamericano está dividido en su percepción sobre EU y todavía más dividido respecto a su percepción del presidente Bush.
México, Colombia, Chile. y Perú, más los países Centroamericanos y del caribe, salvo Cuba, no tienen mayor problema aceptando el liderazgo norteamericano. Cuba y Venezuela. lo rechazan.
La crisis política en Bolivia y Ecuador es de tal magnitud que sus líderes no saben a donde voltear. Después de las revueltas indígenas en ambos países es poco práctico acercarse a Bush y si Castro y Chávez exageran en su acercamiento podrían tener que pagar un costo muy alto.
.Brasil y Argentina quieren negociar con EU desde una posición de fuerza conjunta y mantienen sus distancias. Uruguay y Paraguay lo único que esperan es quedar ilesos en la confrontación entre los grandes.
Algunos analistas han dicho que, relegándola, Bush ha convertido a América Latina en la Atlántida, el continente perdido. La metáfora es bonita pero falsa. ¿Qué dirán de África? La metáfora es falsa porque el récord de Bush en América Latina no es malo. Finalizó el TLC con Chile; Recién terminaron las negociaciones con cuatro países de .Centroamérica y República Dominicana sigue en la lista. Colombia ha seguido recibiendo trato privilegiado en su lucha contra los narco-guerrilleros. México ha empezado a recibir bocados de la gran enchilada. .
¿Poco? ¿Malo? Cuestión de preferencias. La verdad es que Bush no es un personaje popular en América Latina y eso conduce a la exageración de sus fallas. En octubre de 2003, Zogby Internacional encuestó a líderes de opinión latinoamericanos y encontró que el 87% tiene una opinión negativa del presidente estadounidense. Pero no por lo que hizo o no hizo en América Latina.
Bush es mal visto por belicoso. Por atacar a Irak sin justificación. Irritan sus medidas prepotentes. Ofende que a quienes visitan Estados Unidos se les fiche con huellas digitales y fotografías. Lo que daña la imagen de Bush es que al responder al terrorismo impone condiciones a otros países. Y esto, no tiene remedio. La lucha contra el terrorismo es el eje central de la política exterior norteamericana y el resto del mundo tendrá que adaptarse a esta nueva realidad por la buena o por la mala, por lo menos mientras Bush siga en la presidencia.
*Miembro del consejo editorial de Los Ángeles Times. Correo electrónico, sergio.munoz@latimes.com

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