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Sábado 15 de Enero de 2005

Entrevista exclusiva

Parte Plinio Ávila a la conquista de Europa

El director del Taller Museograbado cursará durante dos años un posgrado estilístico en Amberes, Bélgica

Rolando Cantú IMAGEN

Plinio Ávila. (EDGAR ROBLEDO / IMAGEN)

Un hombre que es más conocido como impresor que como pintor, esto debido a su trabajo al frente del Centro de Formación,
Producción e Investigación Gráfi ca Museograbado. Dicho Centro es un taller que se encuentra en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, y del cual Plinio se siente muy halagado que el maestro Felguérez le encomendara tan importante tarea. Plinio Ávila, el artista y el hombre quien le ha dedicado gran parte de su vida al taller, se encuentra en estos momentos frente a uno de los compromisos más importantes, irse a estudiar una maestría por dos años en la lejana Bélgica.
Antes de este encuentro Plinio estará presente en la galería española Arte y Naturaleza, para participar en la exposición denominada “El exilio de los sueños”.
“Por ahora me voy a España, la galería Arte y Naturaleza está por presentar una exposición gráfi ca de cinco mexicanos, y contrató a Museograbado para que estos artistas vinieran a trabajar con nosotros e hicieran el trabajo de 15 estampas”.
Plinio comenta que en esta exposición participó el poeta Alberto Blanco, creando así una carpeta que contiene los grabados y la poesía, en lo que parece ser un singular trabajo.
El artista zacatecano estará en el país ibero aproximadamente un mes, ya que paralela a la exposición se realizará la Feria de Arco, la cual este año está dedicada a México, así que Plinio aprovechará para estar ahí y promover el trabajo que realizan en Museograbado. Pero lo que debe destacarse es su próximo viaje a Bélgica, ya que después de su visita a España regresara a nuestro
Estado por algunos días, para luego aventurarse en la experiencia que le llevará dos años en aquel país europeo. Su sede en Bélgica será en la ciudad de Amberes, donde Plinio estará en un taller realizando trabajo.
“Es un Posgrado donde no se dan clases, es una maestría en la que te dan un estudio y, una vez a la semana, hay artistas invitados que van a la escuela exclusivamente a hablar con los estudiantes”.
De una generación compuesta por 15 personas, el artistas zacatecano cuenta con una de las oportunidades más importantes en su vida y en su carrera.
“No hay clases, ahí tu haces tu obra, porque ahí te aceptan por el trabajo que has hecho y el proyecto que les presentas para realizar durante tu estadía con ellos”.
“Tengo total libertad para crear, porque esa es la intención de ellos, que puedas seguir con tu vida, que puedas viajar y exponer”.
Quizás muchos se preguntarán, ¿Pero quién es Plinio? La respuesta más lógica es decir que es el director de Museograbado y artista plástico, de manera tajante y concisa, pero para aclarar las cosas nada mejor que defi nirlo como un hombre que gusta de lo que hace.
“Tengo esta dualidad que se convierte más en culpa, porque estos últimos cinco años he dedicado prácticamente todo mi tiempo al taller, y sólo en algunos ratos libres tuve la oportunidad de dedicarme a mi obra”. “Pero luego, cuando me daba periodos para dedicarme exclusivamente a lo mío, extrañaba lo otro”.
“Para mí ha sido muy difícil elegir, porque siempre hay que elegir entre si eres impresor o eres artista; entonces me las he arreglado estos años para combinar lo uno con lo otro, pero ha sido complicado”.
Se siente halagado de que Manuel Felguérez haya confi ado en él para realizar el trabajo del taller, el cual ha crecido de manera sorprendente en los últimos años, ganándose no sólo el reconocimiento de Zacatecas, sino del país y de algunos otros lados del mundo.
“Yo mismo me he detenido en mi carrera como artista, por sacar el compromiso con el taller”.
“De empezar siendo tres personas mal pagadas, en la actualidad somos ocho”, y ríe como para demostrar que las cosas van por buen camino.
Plinio Ávila se encuentra comprometido con su obra y su crecer como artista, en la experimentación, en dar vida a lo objetos y, porqué no, convertir lo simple o lo absurdo en lógico.
La tecnología y el tiempo lo han convencido que tiene que experimentar nuevas tendencias, nuevos caminos y alternancias, buscar un sentir propio dentro del arte. “Los artistas somos egocéntricos, me da orgullo y gusto de repente que me compren un cuadro, qué mejor que vivir de lo que uno hace y le gusta”.
“Siempre me doy tiempo de pensar las cosas y meditar lo que estoy haciendo, de satisfacerme a mí, de buscar ser mas consciente con mi obra”. No descarta, y mucho menos niega, que en el gremio del arte la mayoría de los que ingresan es por pose, por buscar ser aceptados, pero él se deslinda de todo eso, sabe que la mejor forma de amar y vivir algo, es darse el tiempo de sentirlo.
“No entiendo ni comprendo a aquellos pintores que se ponen prepotentes frente a sus cuadros, que pierden la humildad ante su obra, porque nunca hay que perderle la humildad a lo que se hace”. “Cuando inicias un cuadro es como iniciar una nueva relación, y claro que no vas a decirle los logros que tuviste en la relación pasada, eso es sumamente ilógico”.
“Yo trato de satisfacerme a mí antes que a los demás, es por eso que no entiendo porqué hay pintores que se ponen divos ante su misma obra, se nota en su trabajo esa prepotencia”.
La fama y el reconocimiento no lo comen, sigue sencillo y alegre, bromista; no pierde la congruencia y sigue marcando su carrera bajo metas, pero no pierde lo que es el sueño que ofrece el crear.
“Yo ya no me mato pintando seis meses para realizar una exposición, si termino una obra y alguien la ve y le gusta y la quiere comprar qué bueno, yo no guardo mis creaciones para un exposición en especial”. “Para mí ya es un honor poder vivir de lo que me gusta”, se despide.

Parte Plinio Ávila a la conquista de Europa

Exposición visualde becarios del FECAZ