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Miércoles 26 de Abril de 2006

Elegir bien el 2 de julio, proyección de buena sombra

Francisco Murillo Belmontes

“Los acontecimientos venideros proyectan su sombra por anticipado”. Así, Goethe, el escritor alemán del siglo 19, hace la plantación asertiva de una postura filosófica acerca del devenir de las actividades humanas, a las que se les conoce como el movimiento de la historia, aquéllas que cuando no han ocurrido, son según el célebre autor de “Fausto”, tenues expresiones y anuncios de las resacas del futuro.
Sombra, es el área de una superficie que está obscurecida porque un objeto se interpone entre una fuente de luz y la superficie. Cuando la fuente de luz es extensa, hay una zona situada entre la sombra más obscura, o umbra y la parte completamente iluminada de la superficie que puede recibir un poco de luz y un poco de sombra parcial o penumbra. Más o menos en esos términos recuerdo que así me explicó hace muchos años mi antiguo profesor de física, el significado de la palabra sombra.
¿Tendría algún valor que los electores nos preguntáramos hoy, cómo son las formas anticipadas que, cuáles sombras proyectan los acontecimientos futuros a ocurrir el domingo 2 de julio y los días, semanas, meses y años siguientes, en que se definirá quién será Presidente de la República, y quiénes serán Senadores y Diputados, y si entre todos ellos serán capaces de propiciar la buena luz de la gobernabilidad feliz?
De algunas sombras anticipadas podemos hacer inventario. Primera sombra: el vocero del presidente Fox lanza grave acusación en contra del que fue dirigente del Sindicato Minero Napoleón Gómez Urrutia, de haber dirigido desde Canadá, el serial de acciones de enfrentamiento entre mineros, y cuyos resultados más graves ocurrieron en la siderúrgica Lázaro Cárdenas “Las Truchas”, con la muerte de dos mineros y muchos heridos de cuerpo y ánimo.
Segunda sombra: el próximo 1 de mayo, simbólico Día Internacional del Trabajo, cobrará nuevo significado en Estados Unidos de América, porque el guión y los actores de la película de Sergio Arau, “Un día sin Mexicanos”, será más real que la cruda o resaca del borracho que la víspera le gorgoreó bien y bonito a la bebida que lo marea y le desfigura la figura, le hace hacer y decir cada cosa y descosa.
Tercera sombra: como recordatorio familiar al ser más querido les va a caer a muchos blancos anglosajones estadounidenses, la penumbra que se avizora cubrirá cual manto de advertencia sobre las espléndidas ciudades norteamericanas, cuando los latinos mayoritariamente ni trabajen ni consuman al dejar de comprar cosas útiles y fútiles el 1 de mayo.
Cuarta sombra: Martín Luis Guzmán en “La Sombra del Caudillo”, narra la historia de la sucesión presidencial en los turbulentos años previos a que la Revolución decidiera institucionalizarse estableciendo escalafón para gobernar. Cuando los mejores discursos políticos no salían de las gargantas de los actores reales, maquillados para la tele, de los políticos que luchan con la palabra por alcanzar el poder, sino que salían de las gargantas de las carabinas que pronunciaban balas, por llegar o por retener al poder.
Quinta sombra: el subcomandante Marcos, hoy en su gira nacional se transforma en el delegado cero, y a quien lo escucha le dice un preocupante mensaje, traído de los confines de la selva lacandona donde se aposenta el EZLN, y pregona que “la otra campaña”, no es para promocionar su imagen, sino para derrotar al capitalismo y darles estatus de emigrantes, a los pocos ricos que son dueños de los medios de producción en este país.
Sexta sombra de oscuro umbra: Marcos, el delegado cero, en reunión con estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades de Naucalpan, Estado de México, ha soltado una sentencia como para que cobre pleniluz a futuro cercano: “venimos a avisarles que nos vamos a alzar y vamos a derrocar al Supremo Gobierno. No nos importa quién va a quedar el 2 de julio. El que quede será derrocado”.
Ojalá que estas indeseables penumbras, sombras y umbras que he traído al papel, jamás lleguen a ser anticipos del futuro de nuestra patria común. Por eso bueno sería que hiciéramos algo por nosotros y por nuestros hijos: elijamos a conciencia el día de las elecciones, y crucemos los dedos para no equivocarnos.

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