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Martes 23 de Mayo de 2006

Estética contemporánea

Vaivenes geográficos de Mónica Romo

Mónica Romo Rangel en el Museo de la Ciudad de México. (IMAGEN)

Artista plástica zacatecana cuyas expresiones visuales proyectan nuestra entidad en foros nacionales e internacionales

Enrique Salinas IMAGEN

Mónica Romo va y viene de la Ciudad de México a la Bizarra Capital, pero también se desplaza a otros puntos geográficos donde se exhibe su obra, la cual es cada vez mejor apreciada.
Aunque nacida en el Distrito Federal, Mónica Romo Rangel es una zacatecana cuyo trabajo estético ha proyectado nuestra entidad en foros nacionales e internacionales.
Es licenciada en Letras por la Facultad de Humanidades de la UAZ, y ha participado en numerosas exposiciones colectivas en varias partes del país, así como en España, Estados Unidos, Alemania, Italia y Polonia.
De manera individual ha recorrido diversas ciudades de la República Mexicana en donde ha montado muestras de gráfica, pintura, arte objeto, instalaciones y otras técnicas.

También escribe textos de divulgación estética, en periódicos y otros medios impresos de circulación nacional como la revista “Excéntrica”.
Actualmente concluye la Maestría en Artes Visuales en la Academia de San Carlos de la Universidad Nacional Autónoma de México.
En 2004 el Instituto de la Mujer Zacatecana le otorgó la distinción “Mujeres que abrieron camino”, por su labor artística, el impacto social de su obra y sus funciones como periodista y promotora cultural.
Al rodar de los últimos tres años, además de seguir la maestría, Mónica no ha dejado de experimentar y producir trabajos que han visto la luz en circuitos de reconocido prestigio.
Sus creaciones recientes han sido admiradas en espacios como el Kunsthaus Santa Fe de San Miguel Allende, la Galería Ruiz Rojo de Guadalajara y el Museo de la Ciudad de México.
Aquí en Zacatecas, aunque viene con frecuencia, no ha vuelto a presentar sus novedades desde el 2003, cuando su exposición “Identidad” fue ultrajada y clausurada intempestivamente por la autoridad cultural en turno.
El bochornoso suceso lo perpetró personalmente el director del IZC, quien sin decir agua va arrinconó la muestra para ofrecer el Ex Templo de San Agustín a un evento de la Benemérita Cruz Roja.
Quién sabe si semejante grosería influya el ánimo de Mónica, y sea esa la razón por la que últimamente no ha compartido sus primicias con la comunidad citadina.