| Bracho, un “pueblo” que revive cada año Saúl Ortega / IMAGEN
 | | Se preparan para el encuentro entre guerreros. |
Quien lo ve a lo lejos podría pensar que el lomerío de Bracho es un pueblo abandonado donde decenas de pequeñas “viviendas” están sin habitantes, cubiertas del polvo de antiguas batallas de moros y cristianos.
La plaza principal, bañada por el sol quemante de la tercera semana de agosto, espera el arribo de miles de morismeros que se darán cita a lo largo de la última semana del mes para recrear una vez más la Batalla de Lepanto.
Nadie recuerda, exactamente, cuándo iniciaron las representaciones de la lucha histórica en la que Miguel de Cervantes Saavedra, autor de la obra literaria Don Quijote de la Mancha, perdió la movilidad de su brazo izquierdo, a consecuencia de un disparo de arcabuz.
Algunos se atreven a afirmar que tienen más de 400 años; los documentos históricos indican que no son más de 200 años.
Pero la fecha a nadie importa, siempre y cuando pueda celebrarse el natalicio de San Juan Bautista y recordar el tiempo de las cruzadas.
La preparación de la fiesta inicia desde mayo, cuando los actores principales comienzan a ensayar sus diálogos para la batalla en la que participan entre 8 mil y 10 mil soldados y alrededor de 20 mil espectadores, según los cálculos más conservadores.
Así, el lomerío comienza a dar signos de vida.
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| El ejército suavo regresa a Bracho. (Saúl Ortega / IMAGEN) |
Es hasta después del 15 de agosto cuando los primeros juegos mecánicos como carros chocones, un carrusel, las clásicas canicas y el tiro al blanco llegan y se instalan desde la entrada al lomerío.
Para la última semana del mes es posible encontrar puestos de comida para quienes van a presenciar las batallas, otros de imágenes religiosas, incluso hay puestos de regalos y juguetes.
Todos estos comerciantes ambulantes llegan año con año junto con la fiesta, nadie los registra, a nadie piden permiso para ofertar sus mercancías, el único requisito que deben cumplir es el pago de derecho de suelo al Ayuntamiento de Zacatecas.
Cubren una cuota igual a la que se aplica a cualquier otro comerciante de algún tianguis, 20 pesos al día.
En el ayuntamiento no se tiene un estimado de cuánto ingresa a las arcas municipales en estas fechas, pues cada año el número de comerciantes va en aumento y no existe un padrón al respecto.
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| Se escuchan ya las primeras llamadas a la batalla. |
La activación económica va más allá, quienes viven en las colonias cercanas y en el paso de morismeros y visitantes, aprovechan el quicio de sus puertas para vender agua, frituras y fruta fresca.
En el centro, el comercio también es beneficiado por la fiesta patronal de San Juan Bautista, pues las tiendas de telas ofertan lo necesario para la elaboración de los uniformes de los ejércitos suavos, barbones y romanos.
Otras tiendas más pequeñas también ponen en venta los uniformes suavos que constan de un pantalón bombacho rojo, camisa blanca y un gorro rojo por 350 pesos.
El uniforme de los barbones es más sencillo, sólo un pantalón blanco, camisa roja, cachucha similar a la usada por el ejercito mexicano en el siglo XIX y un mandil, que recuerda a los carniceros, en color café.
De toda la indumentaria lo único que está a la venta en los establecimientos del centro es el hule de imitación piel para la elaboración de los mandiles a 45 pesos el metro.
Todo esto ocurre durante las dos semanas previas al festejo y el último día de la celebración el comercio incrementa, con el desfile de los ejércitos por todo el centro hay gente vendiendo refrescos y comida, burbujas y hasta juguetes de plástico.
En esos días Zacatecas cobra una vida distinta ligada a la tradición y al comercio.
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| A mitad de agosto llegan los juegos mecánicos. |
LOS PROBLEMAS
Pese a lo que representa la fiesta de las Morismas de Bracho para la economía de la capital y del estado, su celebración está rodeada de problemas legales y de tierras.
Desde hace varios años el lugar tradicional de la fiesta está “invadido” por varias familias que construyeron sus casas en sitios que forman parte del camino a seguir por los ejércitos que combaten durante los días “grandes” de la morisma, sábado y domingo.
Nadie recuerda si existen títulos de propiedad por esos terrenos o si alguien los vendió. Los integrantes de la cofradía de San Juan Bautista sólo están consientes que quien se dice propietario cercó el terreno y bloqueó el paso.
“De seguir así podría perderse la tradición, porque no dejan pasar a los miembros de los ejércitos en las formaciones de media luna y luego en cruz”, lamenta uno de los cofrades, quien prefirió no dar a conocer su nombre.
Además está el pleito legal por la tenencia de la tierra en Bracho. Aunque no existen registros claros de la propiedad, la cofradía afirma que debe respetarse a favor de la tradición y de la fiesta religiosa.
Por ello urgieron se firme un decreto que permita continuar con esta centenaria tradición, antes de que no pueda realizarse más y se pierda.
Otra discusión es la propiedad intelectual de los diálogos utilizados en las representaciones teatrales de las morismas, porque se desconoce quién es el autor original y los cambios que ha sufrido la obra a lo largo de los años.
Actualmente los derechos de autor están a favor de Juan Reyes, quien impide al ayuntamiento imprimir una edición de los diálogos y puedan ser distribuidos de forma gratuita los días de la fiesta.
La autorización para el uso de pólvora durante los días de fiesta es un requisito adicional que debe tramitar la cofradía con la Secretaría de la Defensa Nacional.
El permiso para la celebración de este año está en trámite y podría liberarse en los próximos días.
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