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Francisco Reynoso
Bonos por $1 millón para regidores
Felipe Álvarez deja plantada a Amalia
Importándoles un pito lo que la sociedad piense y diga de ellos, los regidores de Guadalupe se salieron con la suya. Y cobrarán, cada uno de los 20, un bono de retiro de 42 mil pesos. Y seguramente el “premio” también le tocará al alcalde suplente José Luis Martínez y al síndico Cliserio del Real.
No hace mucho, cuando trascendió que los regidores le hacían “manita de puerco” a Martínez para que aceptara el bono de marcha, Magdalia Barajas y Eduardo Mendoza, entre otros, se dijeron víctimas de la calumnia. Ahora ya está confirmado el atraco al Municipio. Reservaron una partida de casi un millón de pesos para recompensarse por el sacrificio que hicieron por su pueblo.
De nada sirvió que la Comisión de Gobernación sesionara en “fast track”, el martes, para resolver el caso Trancoso. Los diputados Raquel Zapata, Pedro Goytia y Vicente Márquez, en sus deliberaciones, llegaron a la sesuda conclusión de que es legal el regreso del edil Jorge Almanza, pero no la comunicaron al cabildo, ni a los perredistas alborotadores que al día siguiente se lanzaron al abordaje y desde entonces mantienen tomada la presidencia municipal.
El desgarriate en Trancoso se complicó al intervenir la Secretaría General de Gobierno. Gerardo Romo, su titular, nombró negociador en jefe a su operador Norman Rodríguez, pero sólo enredó más la madeja. Norman convocó a una reunión, ayer a las 11:00 horas en Trancoso, pero no acudió. Luego, por teléfono, le dijo que mejor se juntaran en Gobierno. Y unos y otros lo mandaron por un tubo.
Con cero deuda pública entregará Pedro Martínez a su sucesor Genaro Hernández Olguín, el gobierno de Río Grande. El perredista revisa con lupa cada área de su administración para que el relevo sea impecable y acabar con la tradición de malos manejos que impusieron Gumaro Elías y el “Moner” Peña Badillo.
En 2004, al recibir Pedro Martínez el gobierno que “botó” Chuyín Badillo, Río Grande arrastraba deudas por 20 millones de pesos y 14 obras inconclusas. Ahora lo entrega sin pasivos y con más de 500 obras terminadas y en construcción de la planta tratadora de aguas en la que se invirtieron 40 millones de pesos.
No saben en gobierno del Estado qué rey ampara a Felipe Álvarez. Aunque algunos suponen que se siente protegido de Raymundo Cárdenas. De todas formas consideran incomprensible que el presidente del PRD estatal haya dejado plantada a la gobernadora Amalia García.
Tuvo la señora García, dos o tres días después de la elección del 1 de julio, una reunión con Javier Suárez del Real, candidato perdedor a la presidencia de Zacatecas. La gobernadora mandó llamar a Felipe Álvarez para que participara en el diálogo. Lo esperaron una hora, dos horas, tres horas y Felipe no llegó.
Enrique Franchini, dicen en Fresnillo, anda como demonio. Y no pierde la ocasión para descalificar y tachar de corruptos a David Monreal, Juan García Páez y Guillermo Huizar. Pero es tan torpe -admiten los propios allegados a Sara Buerba, que no en pocas ocasiones se enreda en sus palabras y escupe al cielo.
Se comunicó Enrique Franchini, hace días, a una estación de radio en la que entrevistaban a Huizar. Y -se cuenta- soltó de su ronco pecho una retahíla de acusaciones contra el diputado electo del PT. Y para sorpresa de todos, reconoció que nadie más que él conoce las triquiñuelas de Huizar porque fue su coordinador de campaña en el semidesierto cuando fue candidato a diputado federal.
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