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Viernes 20 de Julio de 2007

Rodríguez Zapatero y la “intelligenza” mexicana

Elizabeth Sánchez Garay*

El 2 de octubre de 2003, José Luis Rodríguez Zapatero no se levantó al paso de la bandera estadounidense durante el desfile del Día de la Hispanidad. Con posterioridad, explicó que con su acción no pretendía insultar al pueblo estadounidense, sino que deseaba hacer patente su protesta contra la guerra de Irak. Ya como Presidente de España, y en concordancia con su programa electoral y su convicción pacifista, el abril de 2004 retiró las tropas españolas de aquel País, ante la ostensible molestia de Estados Unidos.
El 21 de septiembre de 2004, en la 59 Asamblea General de la ONU, Rodríguez Zapatero propuso la creación de “La Alianza de Civilizaciones”, con el fin de promover un pacto entre occidente y el mundo árabe y musulmán. Este programa, respaldado por Países de Europa, Latinoamérica, Asia, África y la Liga Árabe, tiene como aspectos fundamentales no sólo la cooperación antiterrorista, sino la reducción de las desigualdades económicas y el diálogo cultural.
En julio de 2005, después de que el Congreso español levantó el veto a la ley que permite el matrimonio entre homosexuales, con 187 votos a favor y 147 en contra, Rodríguez Zapatero afirmó que con tal enmienda se construía “un País más decente, porque una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros”.
Años antes, al presentar su candidatura a la Secretaría General del PSOE, propuso construir una sociedad abierta y tolerante a todos los migrantes. Por ello, en 2005 su gobierno llevó a cabo un proceso de regulación que posibilitó la normalización jurídica de cientos de miles de migrantes, ante la crítica de Países como Francia, Alemania e Italia.
Este líder de la izquierda hispanoamericana, quien se define como demócrata social y defensor de los derechos civiles y sociales, es el mismo que ha sido duramente denostado, durante su visita a México, por la “intelligenza” de la izquierda mexicana: Leonel Cota Montaño, Gerardo Fernández Noroña y Gustavo Iruegas.
Seguramente Rodríguez Zapatero se consternó al conocer que Leonel Cota no acudiría a ningún acto del mandatario español por considerarlo “un traidor de la izquierda mexicana”, y acaso se afligió todavía más al saber que Fernández Noroña, reconocido entre la clase política mexicana por su refinamiento y cultura, lo definía como un hombre “ignorante”. Mas el agravio mayor provino de un “Secretario de Relaciones Exteriores”. Sí, el del “gobierno legítimo” de López Obrador.
Gustavo Iruegas sostuvo que el Presidente de España no “cuenta con la confianza del pueblo mexicano”. Si este señor quiere hacer el ridículo está en su derecho, pero habría que exigirle que no hable en nombre de los mexicanos. Eso es inaceptable y, además, da pena ajena.

*Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

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