Seguimos con la impunidad
No hay peces gordos y ni tan siquiera pequeños que se hayan castigado, si acaso hay tímidas “recomendaciones” de organismos fiscalizadores, pero esto no ha dado el menor resultado Raúl Rodríguez Santoyo*
En una entrevista que un rotativo nacional hizo al señor John Ackerman, quien es investigador y catedrático del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, afirmó que es preocupante que en nuestro País el actual gobierno de la República no haya hecho un deslinde de la labor de su antecesor Vicente Fox, de la que están resultando cada día casos claros y concretos de corrupción y consecuente impunidad.
Comenta el investigador citado que en un estudio realizado en el año 2004 en la Universidad de Michigan, EU, se consideró que el 38 por ciento de la población mexicana consideraba que la corrupción entre los funcionarios públicos de todos los niveles era generalizada. El año pasado al efectuarse el mismo estudio se encontró con que el 46 por ciento de los mexicanos considera que el cáncer de la corrupción y la consecuente impunidad van en aumento.
Se ponen ejemplos de cómo se da a la luz pública uno o varios sucesos en los que intervienen altos funcionarios públicos, se dan con claridad los nombres y cargos de éstos, pero no ocurre absolutamente nada, lo que tipifica la impunidad más pura y simple.
Se comenta en nuestro País que si bien es cierto que hay un claro propósito de lucha frontal contra el crimen organizado y el narcotráfico, no hay una estrategia clara y suficiente para abatir la corrupción y la impunidad que son fenómenos en los que se sustenta fundamentalmente la delincuencia.
Se habla y publicita de casos de enriquecimiento inexplicable de servidores públicos, pero a ninguno se le castiga en forma alguna. Lo mismo ocurre con casos como la construcción de la Terminal 2 del aeropuerto de la Ciudad de México y de la biblioteca José Vasconcelos, en los que nada se ha hecho para establecer responsabilidades.
Es urgente que la administración del presidente Calderón, así como todos los gobiernos estatales y municipales, coincidan en la necesidad imperiosa de formular una estrategia para luchar contra la corrupción y la impunidad, ya que de no hacerse esto irán en aumento los más graves males sociales que México ha padecido desde su independencia a la fecha.
No hay peces gordos y ni tan siquiera pequeños que se hayan castigado, si acaso hay tímidas “recomendaciones” de organismos fiscalizadores, pero esto no ha dado el menor resultado.
La ciudadanía toda sabe, lo que es muy doloroso, que los servidores públicos desde el más modesto hasta el más elevado, tienen un alto grado de corrupción porque saben que tienen también impunidad.
Es tiempo de que el dedo flamígero de la sociedad señale a los corruptos y a los impunes para que salgan de las estructuras políticas en que siempre se desenvuelven y sean sancionados conforme a las leyes que tal pareciera sólo se aplican a los desvalidos.
El presidente Calderón en nuestro País y la Sra. gobernadora García Medina en nuestra Entidad, tienen la palabra para accionar de una vez por todas los instrumentos de la ley en contra de los corruptos de menor y mayor grado que son de todos conocidos.
La legitimidad y credibilidad de sus correspondientes gestiones gubernamentales estarán fincadas en la aplicación de castigos ejemplares a los que trasgredan las leyes y particularmente a los que toman dineros y bienes de las arcas públicas.
En Zacatecas estamos a punto de que se entreguen las administraciones municipales y ya advertimos que la mayoría van a dejar adeudos, irregularidades, huecos por tapar y que los ciudadanos conocen cabalmente.
Es tiempo de actuar y hacerlo con energía.
*Asamblea de Municipios Republicanos.
Rarosa18@prodigy.
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