Zacatecas descuida a los discapacitados
Raúl Rodríguez Santoyo*
He estado muy atento al magnífico trabajo que realiza Claudia Anaya Mota al frente del CEISD (Comisión Estatal para integración de personas con discapacidad) y me llama mucho la atención el que con frecuencia haga invitaciones a autoridades, instituciones y personas para que atiendan las demandas de los discapacitados, pero en particular su afirmación contundente de que los turistas discapacitados prefieren otras ciudades a Zacatecas, porque en ésta no hay atenciones para ellos como ocurre en otras ciudades y Países.
Ciertamente y ahora que estoy en la categoría de discapacitado me doy cabal cuenta de que en nuestra ciudad no sólo hay indiferencia para quienes sufren disminución en sus capacidades sino, y es lo más grave, hay actitudes irracionales para quienes están en tal condición.
En estas mismas páginas, en la sección de cartas de los lectores, invitaba al anterior director de Tránsito y Vialidad a disponer que los agentes de Tránsito cumplieran con la elemental obligación de que los espacios señalados claramente para los vehículos de discapacitados los ocupen éstos y no personas ajenas que lo hacen hasta con burla, como si fuera una gracia utilizar tales espacios. Por supuesto no hubo la menor respuesta a la solicitud referida que ahora reiteramos al nuevo titular.
El Municipio tampoco ha cumplido con la obligación de construir rampas en las banquetas y cuidar éstas, pensando en los discapacitados. Se da el caso que en los espacios señalados en las banquetas o esté un vehículo estacionado o un ambulante con su mercancía y nadie ponga remedio.
En los hoteles, restaurantes y establecimientos de negocios a donde se suponen llegan los turistas, no hay sistemas de rampas y espacios adecuados, por lo que los turistas se alejan de nuestra ciudad. El hotel de mayor fama en nuestra ciudad es el que menos atención ha puesto en este asunto, lo que confirma la indiferencia a una población importante y que está enfilando a otras ciudades.
La población en general no tiene la cultura de atender al discapacitado y en especial al turista, por el contrario vemos casos que hasta confirman la intolerancia, por ejemplo en el estacionamiento de una empresa departamental sita en la zona conurbada, hay varios espacios bien señalizados para vehículos de discapacitados y encontramos que desde temprana hora y durante todo el día lo utilizan vehículos que expenden quesos y otros productos. ¿Y los discapacitados?
Seguramente las autoridades de Obras Públicas del Estado y del Municipio al conceder permisos de construcción, consideren el establecimiento de rampas y espacios para discapacitados. Debemos implementar la cultura de cuidado a este importante estrato de población.
En las escuelas de todos los niveles, en instituciones hospitalarias, en áreas públicas en general no hay quien piense en los discapacitados y así advertimos lo que sufren quienes acuden a tales áreas.
Es urgente cambiar nuestra conducta, nuestros programas, nuestra forma de ser, nuestra cultura en general para avanzar en la adecuación de una sociedad que cuide de todos sus integrantes.
Confiemos en que los insistentes llamados a atender el problema expuesto tengan resultados y transformemos nuestras actitudes sociales en ejemplo para otras Entidades.
*Asamblea de Municipios Republicanos
Rarosa18@prodigy.net.mx
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