El IFE a la tele: pan de alfajor
Francisco Murillo Belmontes
El pan de alfajor consiste en una pasta de almendras, nueces y a veces, piñones, pan rallado y tostado, especia fina y miel bien cocida. Se trata de una golosina también llamada rosquilla de alajú. Esa es la laberíntica descripción con que solía deleitarnos mi abuela, al tiempo que presumía el dulce sabor de boca con que culminaba una comilona sazonada y convocada por ella, para darse el gusto.
Cual rosquillas de alajú, varias horas antes de los festejos del 15 y 16 de septiembre, las cámaras de Diputados y de Senadores del Congreso de la Unión, cocinaron a flamazo intenso, la Minuta proyecto de decreto por el que se modifican 9 artículos con textura a pasta electoral, y que forman parte de nuestra Constitución Federal.
La Minuta con las reformas electorales debe ser aprobada por la mayoría de los congresos de las Entidades federativas, en cuyo caso, 30 días después de que las reformas entren en vigor, la Cámara de Diputados renovará de manera escalonada el Consejo General del Instituto Federal Electoral.
Así, elegirá un nuevo Consejero Presidente cuyo mandato concluirá el 30 de octubre de 2013. Sin contemplación pero sí con indemnización, dejará el cargo Luis Carlos Ugalde. Los demás consejeros electorales, en parejas o por tríos, irán siendo relevados en los años 2007, 2008, 2010, 2013 y 2016.
Este sabroso y aderezado postre que por su aliño pareciera pan de alfajor, sin confusión de sabores, establece que el IFE será autoridad única para la administración del tiempo que corresponda al Estado en radio y televisión destinado a sus propios fines y al ejercicio del derecho de los partidos políticos nacionales para hacerse propaganda a sí mismos, y a sus candidatos durante las campañas electorales.
Más claro, a partir del inicio de las precampañas y hasta el día de la jornada electoral quedarán a disposición del IFE, 48 minutos diarios que serán distribuidos en 2 y hasta 3 minutos por cada hora de transmisión en cada estación de radio y canal de televisión en el horario entre las 6 y las 24 horas.
Pero hay golosinas que lejos de empalagar, invitan a seguir paladeando sus ingredientes. Así, de manera adicional, al IFE le será asignado hasta el 12 por ciento del tiempo total de que el Estado disponga en radio y televisión. Y cada partido político nacional utilizará un programa mensual de 5 minutos y mensajes con duración de 20 segundos cada uno.
Tan generosa charola de confitería, a los únicos que probablemente les cause problemas de diabetes, será a los concesionarios dueños de empresas de radio y televisión, que se resisten a obsequiar tiempo valioso, sacrificando anunciantes que pagan con tarifa triple A, que, con el favor de Dios, es el precio justo del tiempo en pantalla o audio que hay que pagar en toda economía de libre mercado.
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