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Martes 06 de Noviembre de 2007

La pifia judicial del sexenio, increíble e imperdonable

Raúl Rodríguez Santoyo*

No es posible permanecer callados ante un hecho que lastima, molesta, incomoda y ofende a la ciudadanía que teme, fundadamente, en que no se tomen medidas adecuadas y lo que constituye la pifia judicial del sexenio, se diluya en los medios de comunicación, como ya está ocurriendo, pues sólo este diario continúa con el tema, sin que la vindicta pública quede satisfecha. Si muy pocos creen en la correcta administración de justicia, con esta garrafal resolución no quedará persona alguna que confíe en los tribunales (así, con minúscula), que hasta hace poco habían presumido de estar entre los primeros lugares del país. Su demérito, con una sola resolución, cayó en picada y sigue. No valdrán de mucho desplegados con firmas de apoyo, declaraciones de personajes, carteles u otras medidas que busquen minimizar el caso, el daño ya está hecho.
Ya sabrán los lectores, como todo el mundo comenta a voz en cuello, de la resolución dictada por la primera sala penal del tribunal superior de justicia del estado, que en un expediente de apelación en el que el magistrado ponente lo fue víctor manuel gonzález carretón, se puso en libertad al criminal Gabriel Heredia Jiménez, quien había sido condenado a 20 años de prisión por el Juez de Primera Instancia, por intento de homicidio, lesiones que dejaron cuadriplégica a su esposa y lesiones a su suegro y otros, delitos del que el reo estaba confeso. El magistrado ponente, argumentando tecnicismos legaloides, puso en libertad al reo confeso y también acabó de un plumazo con el prestigio del tribunal y del suyo propio, y nadie cree que por que el Ministerio Público en oportunidad no cumplió con formulismos debió dictarse tal resolución.
Conozco muy bien al Señor Procurador Carlos Pinto Núñez y me consta que es un buen abogado y experimentado funcionario y éste afirma que el Ministerio Público del caso que se comenta, sí cumplió con su cometido y que la sentencia del tribunal debió ser condenatoria.
Conozco también desde hace muchísimos años al magistrado gonzález carretón y siempre lo consideré honesto, capaz, estudioso, experimentado y me parece increíble que él haya dictado la resolución que se trata, sin medir las consecuencias que causaría al sistema judicial al que sirve desde hace tiempo y al gobierno en general.
Pero lo cierto e innegable es que un criminal confeso y sentenciado quedó en libertad y de nada valen ni valdrán los argumentos técnico-legales que esgriman procurador y tribunal, el daño está hecho y es poco menos que irreparable. El criminal ya huyó. Lo que sí no imaginan aún los actores de este lamentable suceso, es el trastorno político que ha causado y si, en breve, no se toman medidas adecuadas para medio remediar el asunto, la credibilidad del gobierno en general quedará en entredicho y las consecuencias las veremos pronto y evidentes.
Una de las peores decisiones que se pudieran tomar desde las altas esferas del poder, será minimizar el caso, tender cortinas de humo, acallar a los medios informativos, buscar el olvido del ciudadano. Lo conveniente será tomar el toro por los cuernos y, caiga quien caiga, al costo político que sea, tratar de recuperar, aunque lentamente, el maltrecho prestigio que se había logrado por los tribunales zacatecanos. Este suceso acabó de un tajo con lo que llevaba tiempo
construyéndose.
Asamblea de Municipios Republicanos*
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A la opinión pública

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