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Miércoles 05 de Diciembre de 2007

Todo está bien, no hay problemas

Pero en este País que funciona de maravilla, la impunidad volvió a ganar al Estado de Derecho, la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre el caso Lydia Cacho nos volvió a poner a temblar a los ciudadanos que hemos sentido la represión como factor de control

Luis E. Olvera Rosas

El País es una máquina de relojería, así parece visualizarlo el presidente Felipe Calderón en su desayuno por el primer año de gobierno con la elite empresarial y funcionarios de su gobierno, al hacer remembranza mencionó: “Hoy, transcurrido un año de gobierno y ante un panorama verdaderamente distinto, estoy aún más convencido de que los problemas de México tienen solución”.
Así lo estamos esperando los mexicanos desde hace varias décadas y como se ven las cosas en este sexenio tampoco será distinto de los anteriores, de lo contrario, no se habría hecho el seguramente costoso desayuno para los 500 comensales.
Pero así se la gasta el actual gobierno en el gasto mediático para mejorar su credibilidad.
Tampoco está bien la necedad de volver a intentar poner a Jorge Alcocer al frente del IFE, como ya había sido el propósito en 1996, en esa ocasión el rechazo del PRD fue tajante para negarle esa posición, ya que siempre se le ha considerado un personaje que se adapta a las coyunturas del poder al dejar su filiación de izquierda para aceptar cargos de control político con los priístas y ahora por su cercanía con Felipe Calderón, cuando lo nombró enlace legislativo en el equipo de transición.
¿Qué Diodoro Carrasco y Manlio Fabio Beltrones no entendieron la descomposición del IFE por no concensuar con todos los partidos?
Pero en este País que funciona de maravilla, la impunidad volvió a ganar al Estado de Derecho, la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre el caso Lydia Cacho nos volvió a poner a temblar a los ciudadanos que hemos sentido la represión como factor de control.
Por supuesto que debió estar molesto el ministro ponente, Juan N. Silva Meza, por la absurda propuesta del ministro Ortiz Mayagoitia, de que la periodista fue objeto de “irregularidades menores” en el proceso penal en su contra, pero “la suma de datos menores” no es suficiente para considerar la existencia de un concierto de autoridades para afectarla.
Como quien dice, si a usted lo dejan muerto, lisiado (es el caso de Siri Alatorre) o lo encarcelan sin sustento jurídico, los agresores tendrán el privilegio de volverlo hacer una y otra vez. Mal quedó la Corte, pero más las ministras Olga Sánchez Cordero y Margarita Luna Ramos.
Aprovechando el espacio, tarde ha sido la reacción de las autoridades ambientales en el caso de Argentum, la nota en días pasados de las declaraciones del funcionario federal de la Semarnat, dejan todavía dudas.
¿El estudio de impacto ambiental contemplará el modo de controlar los residuos mineros que existen en los alrededores, para que el viento y las lluvias no los acarreen hacía la población que se instalará en Ciudad Argentum?
Recordemos que se localizan jales y terreros que pueden contener partículas de plomo, cadmio, zinc y otros metales pesados que son dañinos a la salud. No basta el permiso de cambio de uso de suelo.
Lo peor y algo que puede ser una seria irregularidad es que Profepa no haya actuado, si como se menciona en el artículo de IMAGEN, que las obras ya empezaron a desmontar vegetación en los terrenos federales.
Para la situación que ven las autoridades en su quehacer de gobierno, mejor utilicemos la frase que el funcionario estatal ambiental le dio al reportero, “todo está bien, no hay problemas”.

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