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Martes 29 de Abril de 2008

Primero de mayo: nuestra lucha

Manuel de la Cruz Ramírez*

El 1 de mayo de 1886 en la ciudad de Chicago, Albert Parsons, líder de la Organización Laboral Caballeros de Chicago, dirigió una manifestación de 80 mil trabajadores que luchaban por una jornada laboral de 8 horas, que se venía pidiendo desde décadas anteriores, para sustituir el día laboral de 10, 12 y hasta 16 horas que venía prevaleciendo.
Cientos de organizaciones hispanas de índole civil, laboral, cultural, religioso y político, todas promigrantes, se preparan para participar en una megamarcha este próximo 1 de mayo en Chicago; ahora no sólo para solicitar reducción de horas laborales, sino para exigir respeto a las minorías que conforman la compleja sociedad estadounidense, entre ellos a millones de indocumentados que día con día entregan parte de su vida, generando riqueza para el vecino País del norte.
La actual situación que están padeciendo millones de mexicanos en Estados Unidos no es un asunto sencillo; sus delicadas condiciones sociales y laborales deben hacernos reflexionar y preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo como País para revertirlas?, porque con los abusos laborales y raciales que padecen allá nuestros migrantes, podemos deducir que el costo que pagan por buscar mejores condiciones de vida es muy alto.
Un migrante padece tanto sufrimiento, empezando con la separación de su tierra y familia, y después con la discriminación que vive estando “del otro lado”, más aún si reside en un Estado en el que sus leyes locales prohíben proveer servicios de salud, educación y seguridad para los ilegales.
Desgraciadamente, durante mucho tiempo en Estados Unidos ha prevalecido una cultura de discriminación que es propiciada por el gobierno y llevada a la práctica por sus ciudadanos. Lo anterior sólo ha provocado enfrentamientos sociales que en ocasiones terminan con el derramamiento de sangre.
Hoy, los trabajadores migrantes tienen más sentido y necesidad de manifestar este tipo de expresiones sociales, como la que presenciaremos el próximo 1 de mayo, porque ahora no sólo se demandan jornadas laborales de 8 horas, sino que estamos exigiendo respeto a la dignidad del migrante y a la conservación de su vida.

*Migrante zacatecano

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