Sólo dos policías cuidan a Apulco
A los habitantes les da igual si hay o no preventivos
María del Refugio Hernández IMAGEN
 | | Los vándalos destruyen las bancas del jardín y pintan graffitis. (MARÍA DEL REFUGIO HERNÁNDEZ / IMAGEN) |
APULCO.-El municipio vive prácticamente a merced de cualquier acto de inseguridad que se presente, debido a que, aparte de que carecen de perfil para ocupar el cargo, sólo dos policías cuidan por el día y la noche.
A los elementos les hace falta más capacitación y a las autoridades que busquen personas dispuestas para el cargo, pues como “nadie quiere ser policía, ponen a cualquiera”. A la población le da lo mismo que existan o no uniformados, porque de todas formas se sienten abandonados, afirmaron.
La ciudadanía denunció un hecho ocurrido a fines del año pasado, en el que se involucró Gabriel Ruvalcaba, entonces encargado de la Dirección de Seguridad Pública.
Un hijo de éste apuñaló a un rival frente a él y no hizo nada por evitarlo. Ruvalcaba sólo fue bajado de rango a policía raso, pero nunca fue despedido o amonestado por presenciar la riña y no evitarla, como lo exigían los vecinos, testigos del hecho.
La respuesta del jefe policiaco fue: “déjenlos, que se den en toda la madre”. Después que el muchacho cometió el delito, tampoco lo aprehendió.
Para la población, el hijo de Ruvalcaba “es un desperdicio de Estados Unidos”, al explicar que fue deportado de ese País, además de que viste de cholo y representa un peligro para los habitantes.
En general, para la ciudadanía los uniformados “no cuidan a nadie; estamos a merced del hampa; si no hubiera policía era la misma, porque protección, no tenemos en lo más mínimo”.
Vecinos de la cabecera municipal, que prefirieron omitir su nombre para no generar más problemas, afirmaron que “da lo mismo que haya o no policías” que cuiden el orden, porque si los elementos ven un conflicto, huyen del lugar de los hechos.
Otras veces simplemente no se presentan a atender la situación, o bien, llegan tarde, “cuando ya pasó todo”. Dijeron los quejosos que los “vagos” rompen a menudo las lámparas del centro de la ciudad.
Además, éstos pintan graffitis y rompen las bancas del jardín, en ocasiones con el consentimiento de los uniformados, que “no desquitan su sueldo”.
Foco de infección en Sombrerete
Miguel Osalde
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SOMBRERETE.- Habitantes de la comunidad El Arenal denunciaron que desde hace 9 meses han solicitado a Obras Públicas que repare el tubo de drenaje, pues las aguas negras contaminan el pozo que surte de agua a la población.
Según el delegado Felipe de Jesús Ramírez, la segunda delegada, Martha Laura Ramírez, y el comisario Humberto Rodríguez, sin éxito, han acudido al ayuntamiento más de 20 veces a solicitar ayuda.
Las integrantes del Comité de Salud, Marisela Zúñiga, Virginia Manríquez, María de la Luz Ruvalcaba, María Elena Luna, de Saneamiento, y Catalina Rodríguez, de Nutrición, manifestaron que las aguas residuales contaminan el arroyo que atraviesa la comunidad.
En El Arenal existen 496 habitantes y las descargas del drenaje salen justo frente a la escuela Felipe Carrillo Puerto, a donde acuden alrededor de 105 alumnos, 75 de primaria y 30 de secundaria.
Mencionaron que en época de lluvia, la situación empeora, ya que las fuertes corrientes de agua se llevan hasta la tubería, pero ni así han acudido las autoridades, lamentaron.
Se temen brotes epidémicos, pues se dan con frecuencia las diarreas entre los infantes, dijeron los integrantes del Comité de Salud. Agregaron que lo peor es que el arroyo, donde caen las descargas del drenaje, pasa junto al pozo que surte de agua a la
población.
“Es un problema de salud pública, pero vemos que a los funcionarios del ayuntamiento no les interesa y no sabemos a quién acudir”, señalaron.
Evitan migrantes vacunas, para no ser deportados
Iván López
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TLALTENANGO.- Muchos migrantes impiden que sus hijos recién nacidos sean vacunados contra la tuberculosis.
Esto se debe a que ésta deja cicatriz y es el modo en que agentes de la patrulla fronteriza identifican a los mexicanos en las redadas.
Patricia Sandoval Blanco, directora del Centro de Salud, sostuvo que es común que los paisanos que regresan a Tlaltenango no dejen que sus hijos sean vacunados.
Aunque la funcionaria dijo desconocer los motivos, argumentó que el fenómeno se debe a que en Estados Unidos no se aplica esa
inmunización.
“A nosotros sólo nos corresponde informarles de los beneficios de la vacuna y de las consecuencias de no hacerlo”, dijo.
Sin embargo, algunos migrantes, quienes prefirieron omitir sus nombres, explicaron que la causa por la que muchos paisanos no permiten la vacunación de sus hijos es su posible residencia ilegal.
Externaron que en las redadas de la “migra”, es decir, la patrulla fronteriza, se identifica a los mexicanos por la cicatriz de la vacuna de la
tuberculosis.
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