Las acciones del gobierno federal en educación
Enrique Flores Ortiz
En la publicación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) denominada “Una mirada a la educación 2007”, el organismo encontró que el gasto mexicano en educación, medido como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), es mayor que el 5.8 por ciento promedio de los Países miembros de este organismo internacional. Sin embargo, apunta que tanto el gasto por estudiante como el gasto en infraestructura son mucho menores que el promedio de los Países que lo integran.
Seguramente esta información debió ser tomada en cuenta por el presidente Felipe Calderón, quien, por cierto, en el Programa Nacional de Desarrollo 2007-2012 comenta que hay un avance sustantivo en la cobertura educativa -debemos anotar que dicho avance se viene dando desde años atrás-. En este renglón, de acuerdo a los datos que mostró correspondientes al ciclo escolar 2005-2006, el nivel de cobertura en preescolar registró el 69.9 por ciento; primaria, 94.1 por ciento; secundaria 87 por ciento; educación media superior, 58.6 por ciento, y educación superior, 25.22 por ciento. Por consiguiente, no hay cobertura total.
A partir de esta dimensión, y ante la necesidad de dar pasos relevantes en materia de calidad educativa, se observa en Calderón una actitud por impulsar otras medidas como la Alianza por la Calidad de la Educación. Esta estrategia conducirá en lo inmediato, por un lado, a ajustar el programa de carrera magisterial y, por otro, a rehabilitar la infraestructura escolar.
En este último caso, aunque inicialmente se dio a conocer la cifra de “27 mil planteles que se encuentran en malas condiciones”, el Instituto Nacional de Infraestructura Educativa ha señalado que son 33 mil los casos que, urgentemente, requieren mejorar sus condiciones. Para atender este problema, se destinaron 700 millones de pesos en el Presupuesto de Egresos de la Federación del año en curso; además, se firmó con algunos gobernadores el convenio Mejores Espacios Educativos.
En cuanto a la calidad educativa, los informes recientes, dados a conocer por la OCDE, entre otros organismos, indican la situación que el alumno tiene en educación básica y los rezagos que presentan los planes y programas de estudio, en el País. Como parte de las consecuencias de este panorama, el estudiante mexicano en muchas ocasiones se enfrenta a una realidad que exige la implementación de habilidades, conocimientos y destrezas, todo lo cual, en muchas ocasiones le es difícil aplicar. Por este tipo de razones, el espacio laboral se le cierra y surge otro problema: el desempleo.
De nada sirve entonces que, como lo ha establecido la OCDE, el gasto educativo en México sea elevado si su infraestructura y la calidad muestran rezagos. Cierto es que están estableciéndose medidas conjuntas entre SEP-SNTE y algunos de los gobiernos locales, pero debe entenderse que uno de los temas más apremiantes es el de la reforma educativa, es decir, una transformación que ataque de raíz la mala calidad de la educación. Pero esa todavía no la conocemos.
enriquefor@prodigy.net.mx
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