Ruleta rusa
Arturo Gálvez
Fanatismo religioso contra migrantes
La controversia sobre la publicación de unas caricaturas de Muhammad en un periódico danés hace ya un par de años ha puesto de manifiesto la importancia del asalto ideológico occidental contra el Islam como justificación de la persecución contra los migrantes y de la guerra imperialista. Al mismo tiempo, la crisis ha revelado el fracaso del movimiento contra la guerra en Estados Unidos para ponerse a la cabeza de la reivindicación de las libertades civiles de los migrantes indocumentados, incluso cuando su situación empeora. Esta polémica no ha surgido con la publicación de las caricaturas. Ha sido provocada durante años de campañas políticas contra los migrantes en Estados Unidos y en toda Europa.
Los medios de comunicación estadounidenses, no obstante, se han centrado en las protestas en los Países islámicos, entre ellas el incendio de las embajadas danesas en Siria y Líbano. Y han reflejado el asunto como si se tratara de la libertad de expresión, haciendo uso de estereotipos racistas de los migrantes latinos y musulmanes a los que reflejan como atrasados intelectualmente y gentes violentas. Sólo en los últimos días en Brooklyn se ha detenido de seis a siete personas, lo que ha ocurrido también en otros barrios, todas las instituciones de la Municipalidad de Nueva York violan rutinariamente una orden del alcalde, Michael Bloomberg, para que no se pregunte sobre el estatuto de migrantes de los residentes. En realidad, cualquiera que parezca musulmán, latino o surasiático se ve sometido a preguntas sobre este asunto por parte de la policía y de los fiscales, quienes, al parecer, cooperan con el Departamento de Seguridad
Nacional.
Una propuesta de ley presentada en el Congreso, la HR 4437, pretende que las leyes locales apliquen en todo el País estas normas. La ley, aprobada ya en la Cámara de Representantes, y enviada al Senado, podría convertir a los migrantes indocumentados en delincuentes y criminalizar muchas formas de ayuda a los migrantes por parte de profesores, asistentes sociales y clérigos, así como las deportaciones inmediatas; también prevé la financiación del muro que actualmente se construye en la frontera entre México y Estados Unidos.
La cacería de brujas contra árabes, latinos y musulmanas en Estados Unidos es la consecuencia inevitable de una maniobra militarista que George Bush calificó de “cruzada” tras el 11-S, con su recurso a la imagen de una guerra religiosa. Al mismo tiempo, los políticos de la derecha han utilizado la polémica de las caricaturas danesas para llevar adelante su propio programa contra los migrantes. “Nosotros (los republicanos) somos el partido que defendemos la libertad de expresión en todo el mundo”, dijo en un discurso el congresista Tom Tancredo (republicano por Colorado) ante la Conservative Political Action Conference en Washington, el 9 de febrero. “Y no vamos a pedir disculpas por ello sin que nos importe lo mucho que puedan indignarse ciertas personas, ciertas religiones o algunos gobiernos”.
Famoso por su clara retórica racista y pos sus iniciativas legislativas centradas principalmente en los mexicanos, Tancredo se define como un entusiasta de Huntington y vincula los ataques contra los migrantes con la intervención militar en Oriente Próximo. En una entrevista con RightWingNews.com, Tancredo afirmaba: “Creo que contra lo que luchamos ahora no es sólo contra un número reducido de personas que han secuestrado una religión sino contra una civilización que aspira a destruir la nuestra”. El franco fanatismo anti-musulmán, anti-árabe y anti-latino van a ocupar un lugar prominente en la política de migración en las elecciones presidenciales de este año. Ha llegado el momento, pues, de que los movimientos contra la guerra y el movimiento por los derechos de los migrantes unan sus fuerzas, defiendan a los árabes, latinos y a los musulmanes y planten cara a todos los atentados racistas.
arturog@mundoradio7.com
Comparte Papa anhelo de mexicanos en EU
Notimex
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| Armando Cervantes desayunó con Benedicto XVI. (NOTIMEX) |
SYDNEY.- Armando Cervantes es hijo de migrantes ilegales mexicanos, nació en Estados Unidos y ayer compartió los anhelos de su gente con el Papa Benedicto XVI, durante un almuerzo que compartieron con otros 11 jóvenes del mundo.
Visiblemente emocionado, poco después de haber convivido con el pontífice por más de una hora en la casa anexa de la catedral St. Mary en Sydney, Cervantes reveló los detalles de su encuentro con el Papa.
“Él reconoció que soy mexicano, ayudé con la traducción de algunas frases a otro joven al inglés y él me preguntó entonces si era hispano, después supo mi apellido y recordó al autor español (del Quijote)”, contó.
Agregó que al saber de sus raíces familiares, el líder religioso expresó su preocupación por los migrantes latinoamericanos en la Unión Americana, mostró conocer bien el tema y preguntó sobre su realidad
actual.
Ante estos cuestionamientos, el mexicano habló de las consecuencias del problema de la migración que es “parte de la realidad” en la diócesis de Orange (California), donde vive con sus padres desde que nació, en 1981.
En 1970, su madre, originaria de Aguascalientes, y su padre, de Michoacán, viajaron por separado como migrantes ilegales a Estados Unidos, donde se establecieron en tierras californianas en busca de un futuro mejor. Allí se conocieron y se casaron.
Él fue uno de los 12 afortunados, seis mujeres y seis varones originarios de los cinco continentes, quienes pudieron compartir sus sueños, dudas, emociones y sentimientos con Joseph Ratzinger.
Describió al Papa como un “gran abuelo”, quien los escuchó pacientemente y les preguntó sobre sus vidas; cada uno le relató parte de la realidad de cada País, la situación de la Iglesia y los problemas de sus comunidades.
Armando habló de su diócesis, de la presencia multicultural -sobre todo hispana- de los fieles y de la situación religiosa general en Estados
Unidos.
“Lo que se me quedó grabado (del almuerzo) fue ver al Papa auténtico, sentirlo como un gran abuelo que reza por nosotros, nos quiere, nos escucha y está con nosotros”, concluyó.
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