Cuál planeación educativa
Luis Ernesto Olvera Rosas
Los instrumentos de planeación son para ayudarnos a resolver de manera ordenada el futuro de la actividad que desempeñamos, si bien la planeación no resuelve todos los problemas de un proyecto, disminuye los riesgos de fallar en las metas que se persiguen. Con planeación un proyecto puede tener errores, sin ella es un desastre.
En el campo de la educación superior en México se han dado transformaciones en el modelo educativo que no son equitativas para las distintas regiones que conforman el país.
Una de esas razones obedece a los criterios de quienes han dirigido la educación en los últimos sexenios, desde Limón Rojas con Ernesto Zedillo, pasando por Reyes Taméz y ahora con Josefina Vázquez Mota. La heterogeneidad en sus concepciones educativas de estos personajes deja mucho que desear de la orientación del proyecto educativo nacional.
Súmele la dispersión de modelos educativos que existen en los centros de educación en los estados y tendremos una claridad como la del petróleo.
Si bien es cierto que algunas universidades estatales han logrado sobresalir después de grandes conflictos, en algunos casos no encuentran el rumbo por concepciones distorsionadas del quehacer académico.
Lo conocemos en la propia Universidad Autónoma de Zacatecas, donde cada 4 años vemos que existen posibilidades de entrar en complicaciones después de terminar las elecciones de rector. No a causa de buscar impulsar un modelo educativo innovador, sino en la lucha por detentar el poder de una de las instancias estatales que juega un importante papel en la vida política del estado.
Lo percibe usted con las declaraciones de los partidos en torno de posibilitar una candidatura a diputación del rector saliente, en lugar de un espacio en la función educativa.
Para un estado que presenta características culturales y de desarrollo muy diferenciadas de los estados circunvecinos, la universidad podría ser el constante detonador de soluciones al problema del desarrollo
estatal.
Uno de los obstáculos es la saturación en carreras que difícilmente podrán apoyar al desarrollo de la región, por su orientación diferente a los campos en que se aplican tecnologías e ingeniería.
Áreas del quehacer económico del Estado como la agricultura, ganadería, minería, turismo y los recursos naturales; son apoyadas escasamente por las
autoridades.
Ciertas unidades que preparan profesionistas en estos campos logran mantener estándares aceptables, gracias a sus profesores, sin que encontremos una estrategia para salir del estancamiento del proyecto educativo de la universidad.
Peor, cuando no se analiza por las autoridades estatales el impacto de abrir nuevas opciones educativas sin fortalecer las ya existentes, ejemplo es la carrera de Ingeniería Técnica Minera en el Tecnológico de
Sombrerete.
Lo decimos por conocer la incipiente infraestructura material de la Unidad de Ciencias de la Tierra. ¿Acaso tendrá mejor presupuesto la carrera del Tecnológico que la de la UAZ?
Por cierto ¿dónde estaban las autoridades de Ciencias de la Tierra, cuando ya se conocía del proyecto?
Así ¿cual planeación educativa?
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